Las altas temperaturas que ayer azotaron la capital hicieron que miles de limeños tomen medidas extremas para refrescarse. Tal fue el caso de varios grupos de jóvenes que se remojaron y hasta bucearon en las piletas de la Costa Verde, en Chorrillos.
Mientras que un efectivo del serenazgo les gritaba desde fuera que salgan de la pileta, los traviesos muchachos hacían “oídos sordos”, incluso mofándose de la autoridad.
“Es una pileta y agua, ¿qué tiene de malo? Parece una piscina”, le gritaba uno de los muchachos mientras se remojaba por el intenso calor.
Dicha actitud fue imitada por una familia, pero se retiró rápidamente de la pileta cuando dos policías se lo exigieron.

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