En los últimos días, la ciudad de Caracas, capital de Venezuela, ha estado en el centro de la atención mediática mundial tras la detención de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Si bien en los últimos años, pese a las tensiones políticas en el referido país, se registró el arribo de miles de turistas, la situación actual es completamente distinta.
Incluso, varios países han emitido recomendaciones en las que aconsejan no viajar a Venezuela por motivos de seguridad. Algunas aerolíneas han cancelado o suspendido rutas debido a preocupaciones de la seguridad aérea. Ni siquiera los periodistas se salvan de las detenciones arbitrarias. Cadenas de noticias extranjeras han enviado a sus reporteros a Caracas para obtener información de primera mano de lo que está sucediendo ahora pero varios de ellos han sido retenidos por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), que además ha procedido a la revisión de sus equipos telefónicos y materiales de trabajo.
Recuerdo que durante la década de 1980 se registró una intensa migración de peruanos hacia Venezuela. Varios vecinos de mi barrio, en Chorrillos, viajaron al país caribeño en busca de oportunidades, empujados por la crisis económica y la violencia del terrorismo que golpeaban al Perú.
La tierra de los reconocidos cantantes Ricardo Montaner, Óscar D’León, Franco de Vita y José Luis “El Puma” Rodríguez fue, durante décadas, el país más rico de América Latina gracias a su riqueza petrolera. Sin embargo, en la actualidad se encuentra marcada por una severa hiperinflación, altos niveles de pobreza y delincuencia, así como por reiteradas violaciones a los derechos humanos.
Dejando de lado la delicada coyuntura política y social, Venezuela alberga paisajes espectaculares que, décadas atrás, atraían a una gigantesca cantidad de turistas. Uno de los destinos más emblemáticos fue la Isla de Margarita, símbolo del turismo caribeño del país. Las playas de aguas turquesas se convirtieron en el imán de millones de extranjeros que llegaban a este espectacular paraje, donde la tranquilidad era una constante.
El afamado escritor Rómulo Gallegos, quien llegó a ser presidente de Venezuela en 1948, viajó en varias oportunidades a esa zona paradisíaca para documentarse y dar forma a una de sus obras. El autor de la célebre novela Doña Bárbara concibe a la isla de Margarita no solo como un escenario geográfico, sino como un espacio simbólico, histórico y cultural.
Espero que la estabilidad social, política y económica regrese pronto a Venezuela y que, en ese contexto, sea posible conocer y disfrutar de sus atractivos turísticos con mayor tranquilidad. No obstante, para el periodista no existe tierra hostil cuando el objetivo es viajar para informar con la verdad. Nos vemos.




