Cuando nos indican una dieta blanda, muchos imaginan días de pollo hervido, arroz blanco y gelatina. Sin embargo, hay más opciones.

La dieta blanda busca facilitar la digestión y reducir las molestias gastrointestinales. Generalmente incluye preparaciones sencillas, bajas en grasa y fáciles de tolerar.

Entre las opciones están el arroz, la papa, los fideos, las verduras cocidas, las frutas sin cáscara, el huevo, el pescado y el pollo, preferentemente hervidos, al vapor u horneados.

Durante la recuperación, se suelen limitar las frituras, las comidas muy grasosas, los picantes y el alcohol, además de los alimentos que agraven los síntomas. La fibra y los lácteos se ajustan según la tolerancia.

No existe una única dieta blanda para todos, su composición depende de la causa de las molestias, ya sea diarrea, gastritis, una cirugía u otra condición.

Las restricciones deben ajustarse a la evolución de cada persona. Mantener una alimentación demasiado limitada durante más tiempo del necesario puede reducir el aporte de nutrientes.