Salir de campamento en Semana Santa es una excelente forma de desconectar, aunque también requiere planificar la alimentación. La clave consiste en llevar opciones prácticas, seguras y nutritivas. Prioriza alimentos no perecibles o de fácil conservación, como frutas enteras, frutos secos, panes integrales, conservas de pescado, huevos cocidos y menestras ya preparadas.
Si se utiliza un cooler, se recomienda incluir lácteos, vegetales frescos y pescado previamente cocido, evitando romper la cadena de frío y consumiendo primero los productos más perecibles.
Para las comidas, se aconseja optar por preparaciones simples como sánguches balanceados, yogurt con fruta entera y el consumo de agua segura. Un punto clave es la higiene, por lo que es importante lavar las manos, los utensilios y cuidar la cocción completa de los alimentos para prevenir infecciones.
Comer bien en campamento no es complicado, ya que con organización es posible mantener una alimentación equilibrada, segura y acorde a la actividad física del día.




