¡Hola, sobrino! La semana pasada, otra vez tuvimos ronda de debates presidenciales. Esta vez le tocó a la educación. Y te cuento algo, hace 20 años vengo escuchando las mismas propuestas sobre cómo mejorarla. Repiten lo de siempre, más becas, mejores sueldos, más internet y laptops. O sea, más plata. Pero nadie dice de dónde va a salir ni cómo se va a usar bien.
Hoy, educación ya se lleva casi S/49 mil millones, cerca del 5% del PBI, la tajada más grande del presupuesto. Y aun así, salen con que hay que subirlo al 8%. Suena bonito, pero es como prometer viaje sin ver si alcanza para el pasaje. Otro caso es el de Beca 18. Funciona y ayuda, claro. Pero triplicarla cuesta miles de millones más. ¿Quién paga la cuenta? Nadie lo dice.
Y acá viene la verdad incómoda, sobrino. El presupuesto no crece por arte de magia. Si le das más a educación, le tienes que quitar a otro lado. ¿Seguridad? ¿Salud? ¿Infraestructura? Esa es la decisión que nadie quiere decir en voz alta. ¡Menos floro y más realidad!




