El portaaviones USS Lincoln -con sus F-35C y F/A-18 Super Hornet- está listo para atacar a Irán.
El portaaviones USS Lincoln -con sus F-35C y F/A-18 Super Hornet- está listo para atacar a Irán.

Cuando se contaba las horas para dar inicio a los ataques, Estados Unidos (EE.UU.) y la República Islámica de Irán acordaron sentarse a la mesa de negociaciones mañana viernes en Omán.

Sin embargo, no se ha descartado que Washington responda con armas ante cualquier amenaza iraní.

Ayer todos los sistemas de defensa iraníes se pusieron en alerta máxima, listos para responder a una ola de ataques de EE.UU. e Israel, luego del derribo de dos drones militares que se acercaron al portaaviones nuclear USS Lincoln, plataforma desde donde se prevé lanzar oleadas de cazas sobre Irán. A último minuto, Washington aceptó negociar y frenó su ataque.

Drones

Antes de establecerse la mesa de negociaciones, el último martes EE.UU. derribó un primer dron iraní, y ayer hizo lo mismo con otro, que buscaba identificar la posición del portaaviones estadounidense y sus destructores de apoyo.

“Si se acerca de nuevo a una flota estadounidense, incluso su base de lanzamiento de drones desaparecerá”, advirtió Washington sobre todo dron iraní.

Retroceso estratégico

Aunque retrocedió a 1400 kilómetros de la costa de Irán y se colocó en el Mar Arábigo, el portaaviones USS Lincoln -con sus F-35C y F/A-18 Super Hornet- aún puede alcanzar objetivos en Irán con el uso de tanqueros de reabastecimiento en vuelo.

Esto último mantiene activa la amenaza de un “golpe rápido” al estilo de Venezuela, que es lo que busca Donald Trump para derrocar al régimen del líder supremo iraní, Alí Jamenei.

EE.UU. envió a la zona más cazas F-15E y aviones Growler de guerra electrónica para cegar a los radares iraníes.