Las vacunas contra COVID-19 tienen una serie de efectos secundarios; sin embargo, la mayoría de ellos son leves. (Foto: AFP)
Las vacunas contra COVID-19 tienen una serie de efectos secundarios; sin embargo, la mayoría de ellos son leves. (Foto: AFP)

La inflamación de es un signo de que algo anda mal en el cuerpo. El diagnóstico más dramático suele ser el cáncer, el cual tiende a avanzar hacia los ganglios linfáticos, que se agrandan y endurecen. Bultos aparecen en el cuello, cerca de la clavícula o en las axilas. Recientes estudios han demostrado que las contra la también pueden generar esa en el cuerpo.

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Según la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) la vacuna del laboratorio Pfizer puede llevar a la inflamación de ganglios. No es la única, de acuerdo con un artículo de The New York Times, en un estudio sobre la vacuna del laboratorio Moderna, 11.6% de los pacientes informaron que los ganglios linfáticos inflamados aparecieron después de la primera dosis, y el 16% reportaron que la hinchazón se dio después de la segunda.

La incidencia, sin embargo, podría ser mayor, pues muchas veces las personas no notan la inflamación o no la informan. Pruebas más certeras como mamografías, resonancias magnéticas o tomografías pueden revelar más casos.

Reacción esperada

En Estados Unidos, entidades médicas ya han comenzado a advertir a la población que la inflamación es una reacción del sistema inmunitario a la vacuna y se presenta del mismo lado en el que se aplicó la inyección. Sin embargo, si el bulto en la axila que dura más de seis semanas después de la vacunación, es necesario contactar a un médico.

Se recomienda hacer pruebas de descarte si bultos duran más de seis semanas. (Foto: AFP)
Se recomienda hacer pruebas de descarte si bultos duran más de seis semanas. (Foto: AFP)

Para las mujeres que se hacen pruebas de descarte de cáncer de mamas, una manera de evitar una confusión puede ser simplemente posponer las mamografías o escaneos al menos seis semanas tras la última dosis de la vacuna. O programar las pruebas antes de inocularse la primera dosis.

En el caso de las personas que tienen cáncer de mama, una recomendación es, si el cáncer está en una sola mama, vacunarse en el brazo opuesto para evitar problemas de inflamación. Incluso podría ser factible vacunarse en la pierna.

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