Excombatientes que lucharon para la Legión Internacional de Ucrania revelan promesas incumplidas, retrasos salariales y un conflicto más duro de lo contado.
El barro lo cubre todo. Las botas, los fusiles… y también los sueños. En una trinchera perdida del frente ucraniano, un peruano con uniforme de la Legión Internacional repite en voz baja una frase que lo persigue como sentencia: “Aquí no hay escalafón, solo hay muerte”.
Lo que empezó como una promesa de dólares y progreso terminó, para muchos, en una pesadilla.
Hasta 2025, al menos cinco peruanos habían muerto en combate y otros tantos habían regresado al Perú con el cuerpo intacto, pero sin el dinero prometido.
Algunos peruanos que pasaron seis meses en Ucrania aseguran que, en promedio, cobraron apenas 3000 dólares, y que, en varias ocasiones, el pago se retrasó o se fraccionó sin explicación.
El caso de un peruano en el frente
Una de las historias más conocidos es la de Michael Vásquez Reátegui, exmilitar nacido en Pucallpa, quien realizó tres estancias en Ucrania entre 2022 y 2025.
En entrevistas, Vásquez narra cómo la promesa de “vivir dignamente y enviar dólares a la familia” lo sedujo, pero cómo, en la realidad del frente, la logística era un caos: falta de armamento adecuado, retrasos en el reemplazo de blindados y escasez de provisiones básicas.
“Llegamos pensando que íbamos a ser soldados, pero terminamos sintiéndonos como mercenarios de segunda”, asegura Michael Vásquez Reátegui, excombatiente peruano en Ucrania y actualmente músico en Lima.
Combates más crudos de lo que se cuenta
En sus testimonios, también detalla que los combates en zonas como Donbás fueron más intensos de lo publicitado, y que varios de sus compañeros —peruanos y extranjeros— murieron en emboscadas o bombardeos sorpresa.
Analistas en derecho internacional han advertido que, al no contar con un estatus claro de prisionero de guerra, muchos peruanos que se unen a la Legión quedan en una zona gris legal.
“No son vistos como soldados, sino como contratistas armados. Eso los deja fuera de muchos acuerdos humanitarios y de los canjes de prisioneros”, explica Javier Távara, analista de derecho humanitario internacional, citado por medios peruanos.
Volver con vida, pero no igual
Hoy, de vuelta en Lima, Vásquez ha dejado el fusil y dirige una orquesta con su hija; pero en su mente aún resuenan las explosiones y el eco de los compañeros que se quedaron en el campo de batalla sin que sus familias supieran, al principio, qué había pasado realmente




