Uno de los toros de la ganadería Cebada Gago se prepara para saltar sobre la gente.
Uno de los toros de la ganadería Cebada Gago se prepara para saltar sobre la gente.

Los temidos toros de Cebada Gago, la ganadería que registra más cornadas en la historia de la fiesta pamplonesa, han corrido ayer con nobleza, pese a su fama de peligrosos, en el segundo encierro de Sanfermines 2026.

En una carrera muy compacta, en dos minutos y 26 segundos, los toros Manijero, Branador, Cepillito, Filósofo, Pintado y Palillero trataron de evitar pisar a los “mozos” que corrían delante o caían al escapar de los cuernos. Acá se ve a un noble toro que se alista para saltar sobre la gente y así evitar pisotearla y hacerle daño.

Heridos

El primer parte médico del segundo encierro de San Fermín señala que se han producido tres incidencias, y entre ellas, una cornada que no reviste gravedad en un brazo a un corredor guipuzcoano de 23 años, que ya está siendo atendido en el hospital; otra, con una contusión en una pierna, y ya en la zona de la plaza de toros, una hemorragia por caída.

Un parte muy leve para lo que podía esperarse de los temibles toros de Cebada Gago que hacían este miércoles su carrera número 36, y cuya hoja de servicios dice que es el hierro más peligroso que viaja cada año a Navarra, de modo que han corneado a 63 personas (64 ya) a lo largo de su historia, indicó el reconocido diario español El País.

Nobleza

El diario agregó que “los toros de Cebada Gago se comportaron como toros muy nobles, con la lección aprendida de correr y no crear problemas, más preocupados de zafarse de quienes le cerraban el paso que de defenderse de los molestos humanos”.

“Algunos mozos los molestaron de verdad, bien colgándose de los pitones, lo que está terminantemente prohibido y puede ser motivo de sanción, o impidiendo el paso de la manada, lo que acabó en sucesivos revolcones y pisotones, al parecer sin graves consecuencias. Así llegó la manada al ruedo de la plaza, limpio de corredores, como indica la nueva instrucción de los responsables del encierro y, sin más dilación, entraron en los corrales”, recalcó El País.