El ácido hialurónico es hoy uno de los procedimientos estéticos más solicitados para mejorar la apariencia del rostro sin necesidad de cirugía. Su capacidad para hidratar, aportar volumen y suavizar líneas de expresión lo ha posicionado como un aliado del cuidado facial, siempre que se aplique con criterio profesional.

Sin embargo, su popularidad también ha generado dudas y malos resultados cuando se utiliza sin una evaluación adecuada. El objetivo de este tratamiento no es transformar el rostro, sino realzar rasgos, devolver frescura y acompañar el envejecimiento de manera armónica. De ahí la importancia de entender cómo funciona y cuándo realmente es necesario.

“Cuando el ácido hialurónico se usa correctamente, los resultados son sutiles y favorecedores; el problema aparece cuando se aplica sin diagnóstico o en exceso”, explica la Dra. María del Carmen Martínez, cirujana plástica y directora de Cirugía Plástica Martínez

En ese sentido, la especialista comparte algunos puntos clave que toda persona debería conocer antes de someterse a este tratamiento facial:

1. Evaluación personalizada antes de aplicar. No todos los rostros requieren rellenos ni en las mismas zonas. Un buen diagnóstico permite definir qué área tratar, qué tipo de producto utilizar y en qué cantidad, evitando resultados artificiales o desproporcionados.

2. Resultados naturales como prioridad. La tendencia actual apuesta por retoques sutiles que respeten la expresión facial. El ácido hialurónico bien aplicado no “congela” el rostro ni lo vuelve rígido, sino que aporta equilibrio y frescura.

3. Menos producto, mejores resultados. Uno de los errores más frecuentes es el exceso. Aplicaciones progresivas permiten evaluar la respuesta del rostro y ajustar el tratamiento sin sobrecargar los tejidos.

4. El rol clave del especialista. Acudir a un profesional certificado garantiza no solo una correcta aplicación, sino también un seguimiento adecuado y la capacidad de actuar ante cualquier eventualidad.

¿Se puede revertir el ácido hialurónico?

Sí. En casos donde el paciente no queda conforme, existe la posibilidad de disolver el producto mediante una enzima llamada hialuronidasa. Este procedimiento debe realizarse únicamente por un especialista y tras una evaluación médica.

“Contar con la opción de corregir o revertir un tratamiento brinda tranquilidad, pero lo ideal siempre es hacerlo bien desde el inicio, con información clara y expectativas realistas”, enfatiza la Dra. María del Carmen Martínez.

El ácido hialurónico puede ser un gran aliado del cuidado facial cuando se utiliza con responsabilidad. Informarse, evitar decisiones impulsivas y priorizar la experiencia del especialista son pasos esenciales para lograr resultados seguros, armónicos y acordes a cada rostro.

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