Caí redondita con mi suegro
Caí redondita con mi suegro

Laura (34, Magdalena). Señora Magaly, usted es la única que puede ayudarme en estos momentos tan difíciles por los que estoy atravesando, pues mi matrimonio está a punto de venirse abajo, porque desde un tiempo a esta parte estoy siendo acosada nada menos que por mi propio suegro.
Sí estimada Magaly, así como lo lee, mi suegro me persigue, me enamora, me dice que me ama y me desea, y yo, quizá por la falta de pasión y amor de mi esposo, he estado cayendo poco a poco en los brazos de mi padre político, pues he aceptado sus proposiciones de amarnos a espaldas de su hijo.
Le cuento que la semana pasada, mi suegro me rogó por teléfono para encontrarnos en un hostal para mantener relaciones. Aunque en un principio dudé en aceptar su indecente propuesta, al final terminé cayendo redondita ante su alocada propuesta y corrí como una adolescente a sus brazos.
Sabe señora, debo confesarle que aquel día me sentí nuevamente mujer, amada y deseada, y pude experimentar cosas que con mi esposo no había vivido nunca. Me hizo ver el sexo con otros ojos y, aunque aún amo a mi esposo, creo que he comenzado a enamorarme de mi suegro.
Tras este furtivo encuentro, ahora no puedo evitar sentirme mal al ver la cara de mi esposo y a mi pequeño hijo de tres años. Aunque las cosas con mi esposo han cambiado mucho desde que me volví mamá, nuestra vida íntima simplemente se ha acabado.
Pero mi problema con mi suegro se está complicando más porque le ha pedido a mi esposo venir a vivir con nosotros con el pretexto de que hace dos años vive solo y quiere compañía, que desea sentirse útil y quiere ayudarnos con los quehaceres de la casa, pero lo que en verdad quiere es estar cerca de mí.
Ahora sí no sé qué hacer, si dejarlo vivir con nosotros y seguir manteniendo esta mentira o contarle toda la verdad a mi esposo.