Lo prefiero porque me hace estremecer
Lo prefiero porque me hace estremecer

RUBÍ (22, Breña). Usted dirá, doctora, que soy una tonta, que no debo dejar a Luiggi y que finalmente Jimmy es un bueno para nada, pero soy contreras y voy a estar con él porque me encanta su manera de amar, la forma cómo me besa, sus caricias y todas las cosas que me dice, que encienden mis llamas.
Luiggi es buen partido, lo sé. Es guapo, tiene un magnífico empleo, me adora y es romántico. Sin embargo, no es apasionado en la forma de amar. No disfruto de sus besos y no es audaz como a mí me gustan los hombres. Por el contrario, es medido, cauto, demasiado respetuoso, lo que no logra prender el fuego en mi ser.
Todo lo contrario es Jimmy, el vago del barrio. Lo han echado de hasta tres empleos porque, como le digo, es un bueno para nada, pero se transforma cuando está a mi lado y es un tigre que me devora por completo.


Con tan solo verlo ya tengo fiebre, doctora. Imagínese. Y cuando empieza a acariciarme y besarme, me voy derritiendo como una mantequilla, quedando totalmente a su merced.
Y me gusta ser un juguete de él. Yo no hago nada, doctora. Todo lo hace él. Me tumba en la cama, me desviste, me besa, me conquista, domina mis defensas, va y viene por mi cuerpo, me muerde, me saborea. En fin, me hace delirar mientras yo lo único que digo es “no, no, no, Jimmy”, porque quedo indefensa ante él, ante su ímpetu y su forma arrolladora de amar.
Es por ello que aun que me digan que soy una tonta, prefiero a Jimmy porque me hace delirar, y dejaré a Luiggi, pese a que es todo un caballero conmigo.

CONSEJO: Esa es tu decisión, amiga, pero lo que te digo es que lo pienses bien, medites tus acciones, porque de lo contrario podrías terminar lamentándote.