Ramón (30, Miraflores). Al cabo de dos años de relación, mi novia, con quien tenía planeado casarme el año próximo, rompió el compromiso sin mayores explicaciones diciéndome que lo nuestro no podía continuar.
Su decisión me dejó sin palabras y con el corazón destrozado, al punto que por un mes completo estuve llamándola para pedirle regresar o que por lo menos me diera explicaciones de por qué había terminado conmigo.
Sin embargo, Laura casi nunca me contestaba el teléfono y las pocas veces que hablamos me dijo que no la buscara y que rehiciera mi vida con otra mujer.
Opté por no llamarla más, pero eso no significó que me olvidara de ella o dejara de amarla.
Han pasado ocho meses desde que Laura cortó el compromiso, pero hace unas semanas volvió a buscarme para decirme que quiere ser mi amiga y como tal ha empezado a frecuentarme.
Me invita al cine, a comer y a pasear para conversar y cada vez que puede me abraza suavemente. El otro día fuimos al cine a ver una película de terror y se prendió de mi brazo.
No entiendo su actitud, pues todo el tiempo me repite que sólo quiere ser mi amiga y que no volvería a entrar a mi casa, pero hace unos días vimos televisión juntos en mi cuarto y, aunque no pasó nada, no perdió oportunidad para darme la mano.
Su actitud me tiene desconcertado, pues no sé exactamente lo que quiere Laura. Yo la amo y me siento feliz de estar con ella, volver a verla y salir juntos, pero temo que si me atrevo a hablarle de amor y a pedirle que retomemos nuestra relación, me rechace y vuelva a desaparecer.
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No sé si quiere conmigo



