Soy amante de una casada
Soy amante de una casada

RENATO (32, San Miguel).- Estoy preocupado, doctora. No me gusta meterme en líos, sin embargo, me he convertido en amante furtivo de una señora que siempre me busca para tener momentos de intimidad.
A Elena la conozco varios años, es mayor que yo por cinco abriles y es buena persona, sin embargo, a raíz de que le va mal en su matrimonio, me busca para convertirme en su paño de lágrimas y pues, pasar momentos de relajo juntos.
Lo que no me gusta es ser un amante a escondidas y lo que es peor, que el esposo de ella pueda enterarse de estos encuentros íntimos y armar un laberinto.
Lo que me cuenta Elena es que su esposo es explosivo, iracundo, violento y la maltrata física y psicológicamente. Su matrimonio hace varios años que naufraga y él, sin embargo, insiste en comportarse en un patán pese a que su hogar se derrumba paulatinamente.
Ya le he dicho que hablen seriamente, busquen ayuda profesional o simplemente se separe, pero Elena le tiene mucho miedo a ese sujeto y no se atreve a dar esos pasos, incluso sus problemas de pareja no los sabe ni su familia, que piensa que ella duerme en un lecho de rosas.
La primera vez que Elena me llamó, me contó llorando que necesitaba hablar con alguien. La invité a mi taller y, en efecto, ella llegó echa un mar de lágrimas por los insultos y maltratos de su esposo. Tratando de consolarla exageré en las caricias y Elena empezó a besarme con desesperación. Como ella me gusta mucho pues es alta, de excelente figura y muy bella, caí en sus redes rápidamente y terminamos entregados uno al otro en el piso, con desesperación, pasión y encanto.
Pensé que todo iba a quedar allí, cuando otra vez se apareció con un
minivestido que me volteó los ojos, más seductora que nunca. La hice mía con un hambre feroz, porque estaba encantadora y seductora. La hice volar por las estrellas con mi desbordante pasión.
La tercera vez fue en su propia casa que ella me esperó vestida, ni más ni menos, con un baby doll y no pude contenerme a tomarla.
A partir de allí las citas clandestinas se han hecho frecuentes. Por
temor a que su esposo descubra que Elena tiene un amante, nos hemos citado en otros lugares y prefiero llevarla a hostales muy escondidos y lejanos para evitar ser descubiertos, pero toda esta situación me tiene muy preocupado, doctora.