Chiara Nicolini es mucho más que una barista; es una referente del café de especialidad en Perú, con una carrera de más de dos décadas. Lo que empezó como un trabajo casual en una cafetería en España, mientras estudiaba administración de empresas en Barcelona, se transformó en una vocación que la llevó a ganar el Campeonato Nacional de Baristas en España, participar en competencias europeas y, años después, coronarse como Campeona Nacional de Barismo en Perú en 2025, representando al país en competencias internacionales de alto nivel. Su historia refleja cómo el entusiasmo y la curiosidad pueden abrir puertas inesperadas, y cómo un encuentro casual puede definir el rumbo de toda una vida profesional.

“Yo empecé trabajando en una cafetería de casualidad”, recuerda Chiara. “En ese entonces ni siquiera sabía que se llamaba barista, porque la figura todavía no era tan popular. Necesitaba un trabajo para compatibilizar mis estudios y entré ahí, como pude haber entrado a cualquier otro lugar, pero nunca más salí del mundo del café”.

Con el paso de los años, ese primer acercamiento se convirtió en una carrera marcada por la formación constante, las competencias y una profunda conexión con el producto.

En entrevista con Diario Ojo, durante la reciente presentación de un coffee party en el Hotel nhow, un nuevo espacio con diseño innovador inspirado en la identidad peruana, Chiara compartió sus técnicas, conocimientos y experiencias con los asistentes, mientras se prepara para representar al país en el Mundial de Barismo 2026 en Panamá, en un lugar pensado para conectar el café con nuevas formas de vivir la ciudad. Esta dedicación al café refleja la pasión que la ha acompañado desde sus primeros pasos en la barra.

El barista como curador de experiencias

Desde esos primeros años, Chiara ha visto cómo la figura del barista pasó de ser un simple preparador de café a convertirse en un verdadero curador de experiencias. “Antes había mucha confusión, la gente asociaba barista con barman”, explica. “Hoy se entiende que el barista no solo prepara una bebida, es el encargado de transmitir todo lo que hay detrás de una taza de café al consumidor final”.

Aclara que esta responsabilidad siempre existió, pero que hoy el oficio recibe mayor reconocimiento. “Siempre ha sido un trabajo bonito y retador. Cada cliente es diferente, a cada uno le gusta el café de una manera distinta, y también está esa parte de entender qué es lo que el cliente quiere”, señala.

Ese crecimiento del rol del barista ha ido de la mano con una mayor profesionalización del sector. Chiara observa que cada vez hay más interés por aprender y especializarse. “La gente está más interesada en estudiar, hay muchos talleres y cursos”, comenta, y considera que actualmente el café atraviesa una etapa más avanzada, con mayor desarrollo técnico y tecnológico. Sin embargo, subraya que el factor humano sigue siendo central. “En un momento en el que la tecnología avanza tan rápido y la gente está más desconectada, esos espacios físicos donde te tomas un café, conectas con tu momento y alguien te atiende, se valoran mucho”, afirma.

Café de especialidad: del campo a la taza

En Lima, la escena del café de especialidad ha crecido de manera notable. Chiara es fundadora de Punto Café, una cafetería de especialidad en Miraflores que también incluye PuntoLab, un laboratorio de tostado y estudios del café. La cafetería ha sido reconocida como una de las mejores de Sudamérica, y Chiara destaca que en los últimos años han abierto numerosas cafeterías y que la experiencia cafetera en la ciudad ha mejorado significativamente.

“Ahorita hay un montón de cafeterías de especialidad y tenemos muy buen café”, afirma. No obstante, también advierte que el término debe usarse con cuidado. Explica que, según la Specialty Coffee Association (SCA), un café de especialidad debe superar los 83 puntos en una escala de 100, pero recalca que no se trata solo de una puntuación.

Para ella, la calidad también está ligada a la trazabilidad y a las condiciones en las que se produce el café. “Se valora que el café haya tenido procesos adecuados en finca, que se haya invertido en recolección y en calidad”, señala. Desde su rol como tostadora, enfatiza que el café de especialidad es un trabajo en equipo. “Es un trabajo en equipo desde el campo hasta la taza final que sirve el barista”, explica. “Si alguna de esas partes falla, el café deja de ser especial”, concluye.

Chiara detalla que un tostado adecuado permite resaltar las notas florales, dulces o frutales del grano, mientras que un mal proceso puede arruinar todo el esfuerzo previo. “Si quemas el café, tapas todo el trabajo que se hizo en finca”, comenta. En cambio, cuando cada etapa se ejecuta correctamente y el barista prepara bien la bebida, el resultado final puede ser excepcional. “Ese café brilla en la taza”, afirma, y añade que termina de ser especial cuando el cliente lo valora y se siente parte de la experiencia.

Para quienes quieren disfrutar del café de especialidad, Chiara ofrece recomendaciones simples y prácticas. “Lo primero es fijarse en la fecha de tostado”, aconseja. Explica que el café es un producto fresco y que, aunque muchas veces tenga fechas de vencimiento largas, lo ideal es consumirlo en los primeros meses para disfrutar mejor de sus aromas y sabores. “Cuando una bolsa te muestra esa información, ya te está dando pistas de su frescura”, señala.

También considera importante que cada persona descubra cómo le gusta el café. “Hay gente que quiere una taza limpia, que sepa a café, y otras personas que disfrutan perfiles más florales o afrutados”, explica. Para ella, no se trata de imponer conocimientos técnicos, sino de acompañar al consumidor sin abrumarlo, permitiéndole explorar y disfrutar el café a su propio ritmo.

Como mamá de dos niñas pequeñas, combina su vida familiar con la gestión de su cafetería y tostaduría. “No es fácil, pero cuando amas lo que haces, todo se conecta. Mis hijas ven que trabajar con pasión es también disfrutar de la vida”, comenta.

Este 2026, Chiara Nicolini representará al Perú en el Campeonato Mundial de Barismo en Panamá, llevando consigo técnica y experiencia, además de una visión del café como un trabajo colectivo y una forma de comunicar historias. Cada taza, afirma, es una oportunidad para conectar al consumidor con todo lo que hay detrás del grano y fortalecer la cultura del café de especialidad en el país. Además, su trabajo se ve respaldado por aliados como el Hotel nhow, que trabaja con café de Punto Café, apoyando así la difusión del café peruano de especialidad.

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