Durante los meses de calor, las pulgas y garrapatas encuentran el escenario perfecto para multiplicarse. Las altas temperaturas y la humedad favorecen su desarrollo, no solo en las mascotas, sino en distintos espacios del hogar como alfombras, tapicerías, rendijas o las camas de nuestros perros.

Por eso, además de mantener a nuestras mascotas protegidas con antiparasitarios externos, es clave prestar atención al entorno. “Solo entre el 1% y el 5% de la población total de pulgas están en las mascotas, el 95% restante se encuentra en el ambiente en estadios inmaduros”, asegura César Harada , médico veterinario especialista de Proteggo, fórmula antiparasitaria externa para mascotas.

En este sentido, el experto brinda cinco recomendaciones para prevenir el riesgo de infestaciones durante el verano:

1. Mantener una rutina de limpieza profunda -especialmente, en los espacios donde la mascota pasa más tiempo-. El aspirado frecuente de pisos y muebles elimina hasta el 63% de las pupas.

2. Lavar regularmente mantas y camas de nuestras mascotas a altas temperaturas (al menos, 60°C).

3. Reducir el polvo y la humedad dentro del hogar.

4. Cuidar los espacios exteriores, manteniendo la hierba del jardín corta y retirando restos vegetales, ya que pueden funcionar como refugio para parásitos.

5. Desparasitar a todas las mascotas del hogar, con el fin de evitar las reinfestaciones y el desarrollo de resistencia en el control de pulgas y garrapatas.

“Hoy existen fórmulas antiparasitarias que tienen efecto sobre pulgas, garrapatas, ácaros de la piel y del oído, piojos, chinches y flebótomos. Pueden ser usadas en perros de todas las tallas, cachorros desde las ocho semanas, hembras gestantes o en lactancia e, incluso, en perros portadores de la mutación del gen MDR1 (como los Collie), debido a su amplio margen de seguridad”, dice.

¿Bañar a mi mascota combatirá los parásitos?

Si bien es habitual que los dueños quieran bañar con mayor frecuencia a sus mascotas en verano, esta práctica no asegura que se combatan los parásitos externos. Por el contrario, alterará la barrera cutánea del perro, incrementando el riesgo de infecciones, irritación y resequedad.

“Lo recomendable es realizar baños cada tres a cuatro semanas, incluso en temporada de calor, siempre utilizando productos específicos para la piel de nuestros perros. Existen excepciones justificadas, como enfermedades dermatológicas, o perros que nadan frecuentemente o viven en zonas muy cálidas”, advierte.

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