Por lo general, la preferencia por una u otra mano se establece a los cuatro años. Sin embargo, muchas veces, aún durante este periodo, los niños se muestran ambidiestros. Será recién a partir de los siete años que escogerán la mano que marcará su escritura definitivamente.
La lateralidad, u orientación para usar más una de las dos partes simétricas del cuerpo, se puede presentar por completo o en forma cruzada. Por ejemplo, si el niño utiliza la mano izquierda, pero al patear una pelota, lo hace mejor con la derecha, su lateralidad es cruzada.
Por ello, para saber cuál es la mano que mejor domina, hay que observarlo mientras realiza actividades espontáneas como correr una cerradura o lanzar un balón. Probablemente, la escritura o la forma de coger los cubiertos, le fueron enseñados. Por lo tanto, no hay que fiarse de estas acciones.
¿Y después qué?
Cuando, efectivamente, el niño se decide por la izquierda, lo que hay que hacer es ayudarle a desenvolverse correctamente como zurdo en todas las situaciones. Forzarlo a ser diestro puede crearle problemas de escritura, de lectura, de orientación espacial y hasta de equilibrio.

:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/5W3B2532CBH47LBXMZ2O7W2LHY.jpg)


