El verano es tal vez la temporada donde todas deseamos tener un cuerpo envidiable y lucirlo alegremente, pero qué pasa cuando salimos de paseo y de repente olemos un rico chicharrón. ¿Lo comemos o no? Claro que podemos, sin embargo, también suele suceder que de pronto nos encontramos comiendo a cada rato, sin parar. Haciendo caso a todo antojo. ¡Mucho cuidado !
Se sabe que los antojos aparecen cuando nuestro organismo necesita algún tipo de nutrientes que nos hacen falta y no estamos obteniendo. En es momento el cerebro percibe esta señal como antojo. Lo que debemos hacer entonces para combatirlo es reemplazarlo por alguna comida que tenga los nutrientes que no tenemos.
En ese sentido, si sentimos el deseo de comer dulces puede que nos falte Omega-3. Así debemos consumir por ejemplo dos cucharadas diarias de aceite de lino o semillas, o aceite de coco, que suplirá dicha carencia. Si el antojo es por alimentos salados, puede significar falta de sodio. En este caso podemos reemplazarlos con apio o pepinos.
Si te “derrites” por comer chocolate, la causa más común es la necesidad de magnesio. Para esta deficiencia , tú puedes consumir nueces, pescado, semillas y vegetales de hojas verdes. Por último, si te da hambre de noche, puede que se deba a la falta de nutrientes durante el día. Hay que suplirla con alimentos como yogurt, queso o almendras. La mesa está servida para que controles tus antojos.

:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/5CDU4QTW75GEZCRDVP2VROSTRU.jpg)


