En el marco del Día de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYME), especialistas destacan que cada vez más peruanos mayores de 50 años están apostando por crear negocios propios, convirtiendo su experiencia profesional en una herramienta clave para generar ingresos y desarrollar nuevos proyectos.

Según la Encuesta Permanente de Empleo Nacional 2025, más de 5 millones 500 mil personas de 50 años a más forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA), reflejando su participación en las actividades productivas y su aporte al desarrollo económico del país.

Además, el Perú mantiene una de las tasas de emprendimiento más altas de América Latina. De acuerdo con cifras del Ministerio de la Producción (Produce), cinco de cada mil peruanos en edad laboral crean una MYPE, lo que abre oportunidades para quienes buscan iniciar un negocio en una nueva etapa de su vida.

Tres ventajas que tienen las personas de 50 años a más al emprender

  • Cuentan con mayor experiencia para identificar oportunidades y enfrentar desafíos del mercado.
  • Han construido una red de contactos que puede facilitar alianzas, clientes o proveedores.
  • Tienen una visión más estratégica para tomar decisiones y gestionar riesgos.

“Cada vez vemos más personas de 50 años a más que deciden transformar su experiencia profesional en oportunidades de negocio. Su conocimiento del mercado, capacidad para resolver problemas y visión estratégica son activos valiosos que pueden marcar la diferencia en la sostenibilidad de un emprendimiento. Cuando cuentan con herramientas adecuadas y acompañamiento especializado, tienen un enorme potencial para generar impacto económico y social”, señala Elizabeth Gómez, jefa de proyectos estratégicos de la Universidad del Pacífico.

Las MYPE representan el 99,2% de las empresas formales del país, generan 10,3 millones de empleos y aportan el 20,6% del Producto Bruto Interno (PBI), según Produce. Estas cifras evidencian la importancia de los pequeños negocios para la economía nacional y el potencial que existe para que más personas desarrollen iniciativas propias.

“La experiencia acumulada es un activo que debe aprovecharse mucho más. Hoy existe una generación que quiere seguir aprendiendo, innovando y aportando valor. Promover espacios de formación y acompañamiento permite que ese talento se traduzca en negocios sostenibles y competitivos”, añade Gómez.