Cada 28 de abril se conmemora el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, una fecha impulsada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para reflexionar sobre los principales retos que enfrentan hoy las organizaciones para proteger el bienestar de sus trabajadores. Este año, el llamado pone el foco en un aspecto cada vez más relevante: la construcción de entornos de trabajo psicosocialmente saludables.
Lejos de ser un concepto abstracto, el entorno psicosocial laboral está determinado por la manera en que el trabajo se diseña, organiza y gestiona en el día a día. Factores como la carga de trabajo, los horarios, la claridad de funciones, la autonomía, el acompañamiento de los líderes, el clima de respeto y la existencia de procesos justos y transparentes inciden directamente en la salud, la seguridad y el desempeño de las personas.
En ese sentido, promover una cultura preventiva no solo implica atender los riesgos físicos tradicionales, sino también reconocer que el bienestar emocional y mental de los equipos es un componente clave para la sostenibilidad de cualquier operación.
“Cuando un trabajo se desarrolla en condiciones de presión constante, ambigüedad de roles, escaso apoyo o falta de comunicación, pueden incrementarse los niveles de estrés y desmotivación. Esto no solo impacta en la salud de los trabajadores, sino también en la productividad, la convivencia y la seguridad dentro de las organizaciones. Por el contrario, cuando las empresas promueven entornos donde existen reglas claras, liderazgo cercano y canales adecuados para reportar las preocupaciones, se fortalece la prevención y se mejora la experiencia laboral”, explica Jesús Bernedo, subgerente de seguridad y salud en el trabajo de UNACEM.
En el marco de esta efeméride, UNACEM recuerda que una gestión integral de la seguridad y salud en el trabajo debe considerar tanto la prevención de accidentes como la generación de condiciones laborales que favorezcan el equilibrio, la confianza y el desarrollo de las personas. Aquí, algunas recomendaciones prácticas para que las organizaciones fortalezcan entornos de trabajo más seguros y saludables:
1. Diseñar tareas y procesos con criterios de prevención. Es importante que las funciones, responsabilidades y metas estén claramente definidas. Esto ayudará a reducir la incertidumbre, evitar sobrecargas innecesarias y mejorar la coordinación entre equipos.
2. Evaluar los riesgos de manera integral. La prevención no debe limitarse a los riesgos físicos. También es clave identificar factores psicosociales como jornadas extensas, cargas excesivas, falta de autonomía o ausencia de apoyo en el trabajo.
3. Fortalecer el rol del liderazgo. Los líderes cumplen una función decisiva en la construcción del clima laboral. Una supervisión cercana, respetuosa y orientada al acompañamiento puede marcar una gran diferencia en el bienestar de los equipos.
4. Promover una comunicación abierta y transparente. Contar con canales para expresar inquietudes, reportar incidentes o plantear mejoras ayuda a generar confianza y compromiso dentro de la organización.
5. Impulsar la capacitación continua. La formación en seguridad y salud debe ser permanente y comprensible para todos. Esto incluye no solo protocolos y medidas preventivas, sino también pautas para el autocuidado y la identificación temprana de señales de alerta.
Así como las empresas tienen una responsabilidad central, los trabajadores también cumplen un rol clave en la construcción de entornos laborales más saludables. Esto implica adoptar una actitud preventiva, cumplir con los protocolos de seguridad, participar en las capacitaciones y comunicar de manera oportuna cualquier situación de riesgo o sobrecarga. Asimismo, promover relaciones basadas en el respeto, la colaboración y la empatía, junto con el autocuidado y la identificación de señales de estrés o fatiga.
“En estos tiempos en los que la salud mental y el bienestar ocupan un lugar cada vez más relevante en la agenda laboral, es importante recordar que prevenir también es generar condiciones para que las personas trabajen con seguridad, confianza y equilibrio. Promover entornos psicosociales saludables no solo protege a los trabajadores. También fortalece a las organizaciones, mejora su desempeño y contribuye a construir una cultura de trabajo más humana y sostenible”, finaliza Bernedo.




