Las escaldaduras, o dermatitis del pañal, son comunes en lactantes y niños pequeños. La Dra. Kelly Olivera Safora, pediatra de la Clínica Stella Maris, explica que el calor y la humedad de verano hacen que la piel sea más sensible, provocando enrojecimiento, ardor y molestias que afectan el descanso y la alimentación.

Higiene. Cambiar el pañal con frecuencia y limpiar suavemente la piel ayuda a evitar irritaciones. La especialista recomienda secar bien antes de colocar un nuevo pañal y retirar los pañales a partir de los 18 meses para que la piel respire.

Humedad. La piel húmeda favorece la aparición de escaldaduras. El sudor, la orina o el contacto con el agua prolongado alteran la barrera cutánea y permiten que microorganismos proliferen, aumentando el riesgo de irritación y molestias.

Productos. Evitar toallas húmedas perfumadas o con alcohol y jabones irritantes es esencial. En su lugar, usar productos suaves y cremas de barrera protege la piel y previene que la humedad cause enrojecimiento o ardor.

Observación. Vigilar la piel diariamente permite detectar lesiones tempranas. Si aparecen secreciones, sangrado o dolor intenso, consultar al pediatra antes de que la irritación se complique.

Ventilación. Permitir que el niño esté cortos periodos sin pañal favorece la ventilación y disminuye la acumulación de humedad que irrita la piel.

Secar bien la piel, usar cremas de barrera y evitar productos perfumados ayuda a prevenir irritaciones y mantener la piel de los niños saludable durante el verano.

Prevención. Permitir que el niño esté cortos periodos sin pañal favorece ventilación y disminuye la acumulación de humedad que irrita la piel.

Atención. Las escaldaduras que no mejoran en tres días o muestran signos de infección requieren evaluación pediátrica inmediata.

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