Energía  para los seres vivos
Energía para los seres vivos

La cadena alimenticia, conocida también como trófica, es el proceso por el que los seres vivos adquieren energía para asegurar su supervivencia.
Esta secuencia inicia con las plantas, que son catalogadas como organismos autótrofos, pues ellas fabrican sus propios alimentos a través de la fotosíntesis. Cuando estos vegetales obtienen la materia orgánica necesaria para vivir, serán ingeridos por diversos animales.
Los conejos, las vacas, las ovejas y las jirafas son algunas de las especies que se alimentan de plantas, por eso son llamadas herbívoras, perteneciendo a los consumidores primarios dentro de la cadena trófica.
Luego de esta fase aparecen los consumidores secundarios, que en su mayoría son carnívoros como las serpientes, el zorro o el puma. Estas especies pueden comerse a los consumidores primarios.
En el siguiente eslabón se ubican los consumidores terciarios, que se alimentan de animales muertos o de otros carnívoros. A ellos también se les conocen como carroñeros. Entre ellos destacan los gallinazos y los cóndores.
La cadena alimenticia no se completaría sin la presencia de los descomponedores. Estos organismos tienen la función de degradar a todas las especies que están muertas. Esta fase es fundamental, pues ellos se encargan de transformar la materia inorgánica en orgánica para la tierra, empezando nuevamente la cadena con los productores.