Hay manías que todos escondemos un poco. Revisar varias veces si cerramos la puerta, molestarnos cuando algo se mueve de lugar o necesitar tener el control de ciertas rutinas. “TOC TOC” juega precisamente con esas pequeñas obsesiones cotidianas para convertirlas en humor, pero también en una reflexión sobre salud mental y empatía.
La exitosa obra regresa a las tablas para celebrar su décima temporada bajo la dirección de Juan Carlos Fisher, con un elenco integrado por Monchi Brugué, Emilram Cossio, Ricardo Velásquez, Oscar Meza, Melissa Paredes, Franco Cabrera, Emanuel Soriano, Macla Yamada y Valentina Saba.
Diario OJO conversó con Monchi Brugué sobre el éxito de la obra después de diez temporadas, la conexión del público con los personajes y cómo el humor también puede convertirse en una forma de hablar sobre ansiedad, presión y salud mental.
TOC TOC ya lleva 14 años sobre el escenario. ¿Qué hace que una obra siga viva tanto tiempo?
Primero, es un tema superactual que no se diluye, la salud mental nos toca a todos. Además, es muy divertida, tiene muchísimo humor y la gente necesita espacios para relajarse. El texto está muy bien logrado en ritmo y personajes, y aparte creo que la han chuntado en cada elenco que ha formado parte de la obra.

¿Sumarte a una obra que el público ya conoce y quiere mucho te generó cierta presión?
No, no me generó eso para nada, al contrario, sentí “¡qué honor poder ser parte de esta obra que tiene una acogida tan hermosa!”. Para mí en realidad fue una sorpresa y un regalo de Fisher y de Los Productores que me llamaran para poder ser parte del elenco.
¿Qué te deja tu personaje?
Algo que puedo decir de mi personaje es que es bien antipática la señora. (Risas) Es bien rígida, cuadriculada con su religión, entonces, llevar eso al extremo me divierte. No es juzgarla, es entender a esa señora que vive sola y se refugia en la religión y para ella todo es juicio. Como yo en mi vida personal intento cada vez desligarme del juicio, del juicio al otro, bueno acá me lo permito, juego con eso.

¿Cuál ha sido el mayor reto de asumir un personaje que ya tenía varias temporadas?
De hecho sí me dio miedo, porque la valla para mí era altísima porque Wendy (Ramos) ya había hecho el personaje y yo la admiro un montón, me parece una capa en comedia. Entonces era como “Dios mío, ¿qué voy a hacer yo?”. Pero creo que esas son trampas de la mente porque el texto es tan bueno, los personajes están tan bien construidos que me dije: “Monchi, suéltate y entrégate a jugar, a dar lo que tú sientes con este personaje. No quedarme pensando Wendy o Grapa lo hizo así, comparándome. Entonces la presión la transformé en amor y juego.
¿Sientes que hoy el público mira a los personajes con más empatía que antes porque se habla más de ansiedad, estrés o salud mental que hace algunos años?
Yo creo que sí, porque además es algo que en estos tiempos está súper presente. Cada vez más personas tienen que lidiar con la ansiedad o con efectos del estrés, de la presión social, de tantas cosas. Creo que todo tiene que ver un poco con nuestro sistema nervioso. Y desde después de la pandemia, más que nada, se han abierto mucho más estos temas.
Aunque todo empieza desde el humor, también hay mucha compañía entre los personajes. ¿Qué sientes que se lleva el público?
De todas maneras, la empatía hacia el otro es uno de los temas principales de la obra. Primero, reconocerse en el para aceptarse y entender que ayudando al otro también te estás ayudando a ti misma. En la obra empiezan todos muy desconfiados y terminan apoyándose, siendo amigos y hasta ayudándose. La importancia de no estar solo y ver en el otro la posibilidad de sanación es hermoso.
¿Qué tipo de comentarios te han llamado la atención?
La mayoría se concentra en lo divertido. El otro día salía del teatro y unas señoras decían que no es solo una obra para divertirse. Es bonito porque invita a la reflexión de “¿y yo qué tengo?”.
¿Qué tan importante termina siendo la confianza entre ustedes para que la comedia realmente funcione?
Es súper importante. Creo que hemos hecho un grupo muy hermoso. No todos hemos trabajado juntos antes, pero sí nos conocemos y es como volver a la familia. Sabemos escucharnos, valorarnos y divertirnos con el otro. Y eso se refleja.

Has pasado por montajes muy intensos como La Celestina, La fiesta del Chivo o Agosto, y ahora vuelves a conectar desde la comedia con TOC TOC. Como actriz, ¿disfrutas más los personajes que te retan emocionalmente o los que te permiten jugar más desde el humor?
Yo disfruto cada personaje, pero el humor es algo que me gusta mucho. Es donde realmente disfruto porque puedes jugar más. Los personajes más intensos te exigen mucho emocionalmente y yo soy súper sensible. Hay cosas que ya prefiero no hacer. A esta edad, que estoy por cumplir 60, escojo lo que siento que me va a hacer bien.
Además de actuar, también formas nuevos actores. ¿Qué cosas te sorprenden más de los jóvenes actores de hoy cuando llegan a un taller?
Hay de todo, pero lo que veo es una entrega mayor. Ahora los chicos se están formando de una manera muy profesional. No se quedan solo en un taller, quieren aprender canto, baile, todo. Hay más apertura. Antes uno decía que quería actuar y había mucho prejuicio. Ahora eso ha cambiado y es hermoso para la carrera.
Mucha gente sigue recordando con cariño Pataclaun y a tu personaje como “Monchi”. ¿Qué sientes cuando ves que nuevas generaciones siguen encontrando ese programa y conectando con su humor?
Me encanta saber que nuevas generaciones lo siguen viendo. Tengo alumnos de 8 o 9 años que saben quién soy y digo “ni siquiera habías nacido”. Es una alegría inmensa ver que algo sigue vivo y que nos recuerdan con tanto cariño.
¿Hay cosas tuyas que has reconocido a partir de la obra?
Sí, por ejemplo pequeñas manías. No creo que sean TOC, pero sí cosas como la puntualidad, la disciplina. Hay cosas que me cuestan, como ver a alguien con el celular durante los ensayos, pero eso también me enseña a ser más tolerante.
OJO AL DATO.
TOC TOC se presenta de jueves a viernes a las 8:30 p.m.; sábados con doble horario (6:00 p.m. y 8:30 p.m.); y domingos a las 7:00 p.m., en el Teatro Peruano Japonés (Av. Gregorio Escobedo 803, Jesús María). Las entradas ya están disponibles en losproductores.pe, a través de Joinnus y en la boletería del teatro.
La obra teatral que ha hecho reír a más de 500 mil peruanos y ha conquistado escenarios en Argentina, México, Chile, Uruguay y España, regresa a las tablas para celebrar su décima temporada en Lima.





