El candidato Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, en un balconazo al conocer el resultado preliminar de las elecciones presidenciales 2026 que lo dan como posible ganador. Foto: Jesús Saucedo/@photo.gec
El candidato Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, en un balconazo al conocer el resultado preliminar de las elecciones presidenciales 2026 que lo dan como posible ganador. Foto: Jesús Saucedo/@photo.gec

Un empate técnico se registra entre los candidatos presidenciales de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, y de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, según las proyecciones de los conteos rápidos de Ipsos Perú y Datum Internacional, mientras los avances del cómputo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe) todavía están bastante lejos de confirmar al ganador.

Keiko Fujimori y Roberto Sánchez mantienen la esperanza de haber ganado.

Cuando nadie puede darse por vencedor, porque la diferencia de las proyecciones de encuestadoras es ínfima, queda esperar, con serenidad, los resultados oficiales que, en su momento, con todas las actas contabilizadas, inclusive las impugnadas, se oficializarán con la proclamación del ganador por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).

Cifras ajustadas

Anoche, la Asociación Civil Trasparencia e Ipsos Perú, en su trabajo con colaboración del Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales (NDI), informaron que su conteo rápido integral -con resultados tomados directamente de actas oficiales de mesas de votación- daban a Sánchez el 50.3 % de votos válidos (excluidos blancos y viciados) sobre el 49.7 % de Fujimori.

Con tales cifras que muestran una diferencia de apenas 0.6 % entre los candidatos y un 1.9 % de margen de error para arriba o abajo, el secretario general de Transparencia, Omar Awapara, explicó que se trata de un empate técnico y que queda esperar los resultados oficiales.

Desde 2001, los conteos rápidos de Ipsos Perú han mostrado diferencias por debajo del 1 % respecto a los resultados oficiales en elecciones nacionales e incluso así ese margen de error no permite hablar hoy de un presidente electo con una ventaja de 0.6 %.

Voto a voto

Según Ipsos Perú, Fujimori obtuvo en Lima el 63.6 % de votos contra el 36.4 % de Sánchez, quien sin embargo venció en centro, sur y oriente del país (51.5 % a 48.5 %; 75.0 % a 25.0 % y 57.4 % a 42.6 %). Fujimori ganó en el norte con 52.4 % sobre 47.6 % de Sánchez.

El empate técnico también se dio para Datum Internacional en su conteo rápido de actas de mesas de sufragio, al otorgar a Sánchez 50,14 % y a Fujimori 49,86%, con una diferencia de apenas 0.28 %.

Urpi Torrado, la CEO de Datum, explicó que el resultado es tan estrecho que al 98 % de las mesas registradas, Fujimori iba adelante de Sánchez.

Al cierre de esta edición, al 60.325 % de actas contabilizadas (de un total de 92,766), la Onpe daba a Fujimori 52.681 % (6′223,129 votos) y a Sánchez 47.319 % (5′589,817 votos).

Avance y reacciones

Ese avance es oficial, pero solo con actas que ingresan por no estar impugnadas y van llegando a la Onpe, por lo que las cifras no son representativas del total ni se puede proyectar cómo será la votación final.

“No se trata de una proyección”, como se dan en otros países, sino de actas que van ingresando al sistema, explicó el jefe de la Onpe, Bernardo Pachas.

Sánchez, quien en la Plaza San Martín, en un balconazo, se presentó con el sombrero de Pedro Castillo, apareció como si fuera triunfador ante sus seguidores.

Esfuerzo

Anoche, en clara referencia a su rival en las elecciones, Fujimori advirtió que nos hallamos en un empate técnico, sin un ganador, y comentó que sería “irresponsable” darse como tal con las proyecciones del conteo rápido, no oficiales, por lo que hay que esperar los resultados oficiales.

Reclamó a sus personeros que “redoblen su esfuerzo” y llamó a la comunidad internacional para que participe.

Al pueblo peruano, Fujimori le pidió no perder la esperanza porque “vamos a esperar con mucha fe los resultados finales”.

Al salir del hotel donde se había pronunciado, Fujimori se subió a un taburete y se sumó al grito de “¡sí se puede!” de los fujimoristas que, cansados por haberla esperado más de cinco horas, la aclamaban.