Mi marido sueña con las vedettes

Mi marido sueña con las vedettes

Mi marido sueña con las vedettes

07 de Enero del 2017 - 07:54

Estoy a punto de abandonar a mi esposo Pedro. En serio, sus estúpidas fantasías están por romper nuestro matrimonio de 10 años

Por: Magaly Moro

magalymoro@grupoepensa.pe

Teresa (Villa María del Triunfo, 35 años). Doctora, estoy a punto de abandonar a mi esposo Pedro. En serio, sus estúpidas fantasías están por romper nuestro matrimonio de 10 años. Sé de su gusto por las chicas que salen en la parte final de los diarios, pero está muy insoportable desde hace meses. 

Ya no solo mira “disimuladamente” los puestos de periódicos, ahora se queda contemplando a esas mujeres por varios minutos. En el pasado, nuestra relación pasó por una crisis cuando descubrí que mantenía un altar secreto con las fotos de estas bailarinas. ¡En nuestra propia casa, doctorcita!

¡El muy desgraciado tenía la colección completa! Casi lo boto de la casa, pero me juró (y lloró) que no volvería a hacer algo parecido. Yo le creí. Todo iba muy bien hasta que, entre sueños, comenzó a decir el nombre de una vedette. En ese momento creí que era una loca al pensar divorciarme por una frase que dijo dormido, y lo pasé por agua tibia. 

Luego de unos días, el problema creció en la intimidad. Mientras estábamos en la cama, me dijo “mi pelirroja preciosa” (soy morena) y me llamó Daysi. Sí, doctora, me confundió con Daysi Araujo, y aunque lo negó, sé lo que escuché. La gota que derramó el vaso fue el chat telefónico que mantiene con sus amigos de colegio. ¡Pura calata, doctora! ¡Qué asco! 

Yo no quiero darle ese ejemplo a mis dos hijos. Ellos aún son unas criaturas y me odiaría si fomento esas costumbres en casa. Como ya no vive con nosotros, me busca fuera del trabajo para “hablar y meditar bien la situación”. Asegura que ya cambió, pero no le creo. A estas alturas pienso que nunca me quiso y siempre deseó casarse con una de ellas.

OJO CONSEJO:

Teresa, si sientes que el amor no va para más, termina la relación de forma sana. Eso sí, no descuiden su papel como padres.


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