“Nosotros como familia pedimos a las autoridades que cumplan con su labor y lo capturen (a Luis Andrés Flores Julca) lo más pronto posible para que sea condenado”. Con estas palabras, Karen Soriano Urbano exigió justicia para su hermana Yajaira Yanet Sigueñas Urbano, quien falleció el último martes tras permanecer más de 20 días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Nacional Arzobispo Loayza.
La cosmiatra de 32 años, quien se encontraba en coma inducido, no resistió las quemaduras de tercer grado en el 70 % de su cuerpo, los coágulos en el cerebro y la falla multiorgánica que presentaba tras haber sido golpeada, apuñalada y, posteriormente, quemada por su expareja en el departamento que alquilaba, en Surquillo, el pasado 11 de abril.
Mientras Yajaira luchaba por su vida, hasta la fecha, su agresor sigue prófugo de la justicia. Aunque el Poder Judicial dictó orden de impedimento de salida del país contra Flores Julca, la Policía tiene indicios de que habría fugado a Argentina. “Esperamos que lo puedan capturar donde sea y, de ser el caso, lo traigan al Perú para que cumpla su condena como debe ser”, refirió Soriano.
Tanto ella, como el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerable, esperan que Flores Julca sea incluido en la lista de los más buscados del Programa de Recompensas y se emita una alerta roja internacional para su detención.
FEMINICIDIOS. En lo que va del año, al igual que Yajaira, un total de 42 mujeres no sobrevivieron a los ataques de sus parejas o exparejas y se convirtieron en víctimas de feminicidio. La mayoría de ellas tenían entre 18 y 29 años, y dejaron niños en la orfandad.
El colectivo Familias Unidas por Justicia, que reúne a parientes de víctimas de feminicidio, advierte que no hay justicia o esta tarda mucho; por lo que madres, padres y hermanos deben luchar contra la impunidad.
Uno de estos casos es el de Pablo Muñoz, quien perdió a su hija Joshueny el 2019 y hasta ahora solo se ha topado con un sistema de justicia que ha archivado el caso por tercera vez.
Otros casos siguen por años en investigación o sucedieron pese a que la víctima denunció agresión. “Nos arrebataron a quienes más amábamos, pero no nos quitarán la voz”, señaló el colectivo.
DATOS. Los restos de Yajaira son velados en Mi Perú, en el Callao, y sus familiares han anunciado que el sepelio será en Cañete.




