Por: Sara Abu Sabbah
Es en la pubertad, previo a la primera menstruación, donde empiezan los primeros cambios. Hacia los 10 años se gana grasa corporal para preparar al cuerpo en el proceso de desarrollo sexual.
Más adelante, en la vida adulta, el embarazo genera grandes cambios que permiten el desarrollo del feto y nuevamente hay alteraciones en las reservas maternas, sobre todo, de calcio. Pasan los años y en la madurez femenina llega el climaterio, donde nuevamente los cambios hormonales alteran la composición corporal aumentando los depósitos de grasa, sobre todo, en el abdomen y se pierde masa muscular en la zona de las caderas. También la piel sufre cambios producto del proceso de envejecimiento.
Cuando se es adulto mayor, en la medida que hay menos movimiento físico, la masa muscular y densidad ósea siguen disminuyendo afectando las actividades diarias y la sensación de vitalidad.
Aún cuando todos estos cambios son normales, aquellos no deseados como la pérdida de masa muscular o la ganancia de grasa corporal pueden minimizarse mediante una dieta y ejercicio físico. Siempre consulta a tu nutricionista.

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