El propietario de un gimnasio en Mérida, España, grabó a decenas de mujeres en cambiándose de ropa en el vestuario.
Según las primeras pesquisas policiales, el sujeto instaló en el vestuario una cámara de video camuflada en un dispositivo de detección de movimientos para alarmas, según manifestó, 'para descubrir a la persona que estaba cometiendo hurtos en este lugar'.
El dispositivo había sido comprado desde hace más de dos meses y había almacenado las grabaciones en una de las computadoras del local, las cuales eran visualizadas sólo por el propietario del negocio.
La policía logro capturarlo luego de que una de las clientes que acudía desde hace varios años al gimnasio denunciase que había sido grabada mientras se cambiaba de ropa.
La denunciante explicó a la policía que el propietario del gimnasio le había remitido la grabación a uno de sus hijos, a través del teléfono móvil, con el argumento de que en el vídeo se veía cómo su madre estaba hurtando un bolso.
El sujeto, cuya identidad no fue difundida, fue detenido y acusado como autor del delito contra la initimidad.

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