Llegaron juntos a una de las metas más exigentes de su etapa escolar y terminaron haciendo historia. Maikel Fabrizio Alejos Lapa y Javier Reyes Zeballos, ambos de 17 años, ocuparon el primer y segundo lugar, respectivamente, en el cómputo general del proceso de admisión 2026-2 de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), entre más de cinco mil postulantes.

Los dos jóvenes son alumnos del colegio Juventud Científica de El Agustino, institución desde la que otros seis escolares también consiguieron una vacante en la UNI. Pero la historia de Maikel y Javier va más allá de los resultados: son amigos y compañeros de estudio que durante meses compartieron largas jornadas de preparación, resolvieron problemas juntos y se ayudaron a superar una de las pruebas de ingreso más exigentes del país.

Maikel Alejos logró el primer puesto para Ingeniería Industrial, mientras que Javier Reyes alcanzó el segundo puesto e ingresó a Ingeniería Económica. Ambos ya contaban con antecedentes destacados en procesos de admisión de otras universidades.

Maikel, en particular, ha conseguido primeros puestos e ingresos destacados en instituciones como la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), la Universidad Nacional del Callao (UNAC), la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), la Universidad Nacional Tecnológica de Lima Sur (UNTELS) y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

Javier también acumula una trayectoria académica destacada, con ingresos en primeros puestos a carreras de universidades como la UNI, UNMSM, UNAC, UNALM y PUCP.

Amigos ingresaron a la UNI en computo genreal

Una amistad que también fue parte de la preparación

Para ambos, competir por una vacante no significó hacerlo solos. Durante su preparación intercambiaron métodos de estudio, resolvieron ejercicios y se acompañaron en los momentos de mayor presión. El resultado terminó siendo inesperado incluso para ellos: uno quedó primero y el otro segundo.

Maikel atribuye buena parte de su disciplina a su madre, Maribel, profesora de primaria, quien desde pequeño le inculcó el gusto por el estudio. Su facilidad para las matemáticas lo llevó a participar y destacar en diversos concursos interescolares.

Para alcanzar el primer lugar de la UNI, llegó a estudiar más de 12 horas al día y tuvo que reducir una de sus actividades favoritas: jugar fútbol. El esfuerzo se reflejó en un nuevo resultado: a sus 17 años, suma nueve ingresos a distintas universidades.

Javier, por su parte, recibió con alegría el segundo puesto y dedicó el logro a sus padres y a los profesores que acompañaron su preparación. Para él, el resultado representa la recompensa a meses de constancia y trabajo.

La historia de ambos muestra que la competencia no siempre tiene que separar. En este caso, dos amigos decidieron prepararse juntos, empujarse mutuamente y terminaron alcanzando los dos primeros lugares de la UNI.

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