La inminente llegada del fenómeno El Niño obliga al Perú a replantear la protección de la biodiversidad marina y de actividades estratégicas como la pesca, la acuicultura y el turismo, advirtió Jimpson Dávila, director del Programa Gobernanza Marina de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).
La alerta cobra mayor relevancia porque el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred) estima que más de 9,3 millones de personas resultarían afectadas, principalmente en Lima, Piura, La Libertad, Lambayeque e Ica.
“Este escenario obliga al país a replantear la forma en que protege uno de los principales activos que sustentan su economía azul: el mar y las actividades que dependen de él. Por ello, el Plan de Contingencia anunciado en el mensaje a la Nación por parte del Ejecutivo como respuesta a El Niño debe incorporar un enfoque claro de economía azul que fortalezca la prevención y la capacidad de respuesta de sectores estratégicos como la pesca, la acuicultura, el turismo y la conservación de la biodiversidad marina”, expresó Dávila.
Riesgo económico creciente
El especialista recordó que el cambio climático y la acidificación del océano están incrementando la frecuencia e intensidad de El Niño. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA) proyecta un 80 % de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de este año, mientras que la revista científica Nature advierte que podría convertirse en el episodio más intenso de los últimos 150 años.
En el Perú, el Banco Central de Reserva (BCR) estima que el impacto podría reducir el crecimiento del PBI entre 1 y 1,5 puntos porcentuales, con pérdidas de 16 mil a 18 mil millones de soles.
“En el ámbito pesquero, la política pública debería incorporar un enfoque adaptativo, sustentado en un marco regulatorio flexible que permita a los pescadores diversificar sus capturas según la disponibilidad de los recursos. El Niño modifica la distribución de las especies y la adaptación debe convertirse en un principio permanente de la gestión pesquera para fortalecer la resiliencia del sector, donde más de 55 mil personas se dedican a la pesca artesanal”, sostuvo Dávila.
Diversificar ingresos
Dávila señaló que la adaptación también debe extenderse a las comunidades costeras. Explicó que depender exclusivamente de la pesca incrementa la vulnerabilidad frente a la variabilidad climática, por lo que consideró necesario impulsar alternativas económicas que permitan mantener los ingresos familiares cuando disminuya la disponibilidad de recursos hidrobiológicos.
“Actividades complementarias como el turismo comunitario, la gastronomía local y los programas públicos de diversificación o reconversión laboral pueden generar fuentes alternativas de ingreso y fortalecer la resiliencia económica de miles de familias”, afirmó.
Biodiversidad en peligro
La conservación de la biodiversidad marina debe ocupar un lugar central en esta estrategia.
Dávila destaca que el Perú pasó de albergar alrededor de 3,5 millones de aves guaneras a finales de 2022 a apenas 500 mil ejemplares en la actualidad, una reducción cercana al 85 % en menos de 3 años. Añadió que el calentamiento del mar disminuyó la disponibilidad de anchoveta y que los brotes de gripe aviar agravaron el deterioro de las poblaciones.
Como resultado, aves, mamíferos marinos y otras especies aún no logran recuperar sus poblaciones, lo que deteriora la salud del ecosistema y puede afectar actividades económicas.
“El Estado debe fortalecer sus políticas de conservación mediante planes de recuperación para las especies más vulnerables, monitoreo científico permanente, sistemas de alerta temprana, centros de rescate y rehabilitación de fauna marina, y medidas que reduzcan las presiones sobre sus hábitats”, enfatizó.
Impacto en agricultura y turismo
La disminución de las aves guaneras también amenaza la producción de guano de islas, insumo del que dependen más de 13 mil productores de cultivos como el café, cacao y papa.
Asimismo, la reducción de aves y mamíferos marinos afecta el atractivo turístico de la Reserva Nacional de Paracas y de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, donde la observación de fauna es uno de los principales motivos de visita y una importante fuente de ingresos para las economías locales.




