Tenemos una política de nariz larga, mismo Pinocho, y presta a la conveniencia sin ningún descaro. El Perú siempre pasa a un segundo plano cuando de ostentar poder se trata y la pregunta del millón es si la democracia podrá algún día defenderse de estos bemoles. Por ejemplo, el profesor que ocupa Palacio de Gobierno dijo que nunca se reunió con Samir Abudayeh, dueño de Heaven Petroleum, la compañía que se alzó un contrato de $74 millones, sin embargo, el empresario reveló ante la Fiscalía que estuvo con el mandatario en dos ocasiones. Eso se llama sacarle la vuelta al país. Y lo que ha pasado en el Congreso de la República, con ocasión de la elección de la nueva Mesa Directiva, simplemente no tiene nombre. Como si el Parlamento fuese un botín, cuatro listas, mostrándose los dientes y en algunos casos juntándose perro, pericote y gato, van a la caza de la presidencia ante la mirada de un pueblo que ya no sabe qué hacer con esta clase política.
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Urge encontrar una salida ordenada, constitucional y con legitimidad que asegure una transición hacia un Estado orientado a garantizar la provisión de servicios públicos, y promotor de una economía que favorezca la inversión, el empleo y el desarrollo. (Foto: GEC)



