Más allá de la poco creíble historia dada ayer por la presidenta Dina Boluarte en el sentido de que los Rolex que ha lucido han sido un préstamo de su generoso amigo Wilfredo Oscorima y que las joyas que ha lucido son de bajo costo y compradas con su plata, cuesta creer que si el piso estaba parejo y no había nada que ocultar, haya demorado tanto en dar una explicación al país, aunque sea la que escuchamos ayer.
Ningún consejo de abogado puede impedir que una mandataria salga a dar una declaración política para acallar los cuestionamientos, más allá de lo que más tarde diga al Ministerio Público.
A la jefa de Estado la han asesorado abogados penalistas y no políticos, lo que no hace más que generar más dudas. La señora se ha mandado contra la prensa y los fiscales. Estos últimos tendrán que hacer ahora su trabajo de manera profesional y prolija para llegar a fondo de este asunto que si duda, no ha sido aclarado por una gobernante que parece no ser sincera con los peruanos.




