Entre 2014 y 2025, el Banco de Tejidos del Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja (INSNSB) produjo 59 561 apósitos biológicos destinados al tratamiento de pacientes con lesiones cutáneas severas y afecciones oftalmológicas. Parte de estos materiales son esterilizados mediante radiación gamma en el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN).
La tecnología permite procesar apósitos elaborados a partir de piel de cerdo y membrana amniótica, que posteriormente son utilizados en hospitales como parte del tratamiento de pacientes que requieren cobertura temporal de tejidos dañados.
Del total producido durante ese periodo, 47 904 apósitos de piel de cerdo (PORCIPER) fueron destinados al tratamiento de 5 010 pacientes con lesiones cutáneas severas, principalmente ocasionadas por quemaduras graves.
Asimismo, se produjeron 2 198 apósitos de membrana amniótica (AMNIOPER), utilizados en 1 492 pacientes sometidos a procedimientos quirúrgicos oftalmológicos por diagnósticos como pterigión, simbléfaron y glaucoma, entre otras afecciones.
El trabajo entre el IPEN y el Banco de Tejidos del INSNSB se desarrolla desde hace más de 25 años y combina tecnología nuclear, cultivo celular, ingeniería de tejidos y medicina para contribuir al tratamiento de pacientes, especialmente niños afectados por quemaduras graves.
De la piel de cerdo al hospital
La elaboración de los apósitos de piel de cerdo comienza con la donación de este tejido por parte de empresas dedicadas a la producción y distribución de carne porcina.
Una vez que la piel llega al Banco de Tejidos, pasa por un proceso de acondicionamiento que incluye la eliminación de grasa y parte de su contenido de agua. Luego es preparada, colocada en pequeños sachets y trasladada al IPEN para su irradiación.
En el Centro Nuclear Huarangal, los paquetes son colocados en un irradiador y sometidos a una dosis controlada de radiación gamma proveniente de una fuente de cobalto-60.
La irradiación permite esterilizar los apósitos y dejarlos en condiciones adecuadas para su posterior utilización en el ámbito hospitalario. Una vez culminado el proceso, los materiales son devueltos al hospital, donde son utilizados por el personal médico de acuerdo con las necesidades de cada paciente.
En el caso de las quemaduras graves, la piel de cerdo procesada funciona como una cobertura temporal de las zonas lesionadas, ayudando a proteger las heridas mientras continúa el tratamiento médico.
Una capacidad clave ante emergencias
La capacidad nacional para procesar y esterilizar apósitos biológicos cobra especial relevancia frente a emergencias que pueden generar múltiples pacientes con lesiones graves.
El incendio ocurrido en Mesa Redonda en 2001 y la deflagración de un camión cisterna de GLP registrada en Villa El Salvador en enero de 2020 son dos casos de emergencias que dejaron decenas de personas heridas, entre ellas pacientes con quemaduras de consideración.
En escenarios de este tipo, disponer de una infraestructura nacional capaz de procesar e irradiar apósitos biológicos permite contar con materiales para la atención de lesiones complejas y ampliar las alternativas disponibles para el manejo de pacientes con quemaduras graves.




