Muchas personas creen que guardar la comida preparada en la refrigeradora significa consumir alimentos con menos nutrientes. La realidad es bastante menos dramática.

Desde que cocinamos y almacenamos un alimento, pueden producirse algunas pérdidas, especialmente de vitaminas sensibles como la vitamina C y ciertas vitaminas del grupo B. El tiempo, el calor y el contacto con el aire influyen, pero las proteínas, grasas, carbohidratos, fibra y minerales se mantienen mucho más estables.

Prefiero una comida casera bien refrigerada a que la falta de tiempo termine llevándonos todos los días al delivery o a comidas improvisadas.

Mi recomendación es cocinar para varios días, refrigerar las preparaciones dentro de las dos horas siguientes, guardarlas bien tapadas y consumirlas en un plazo de 3 a 4 días. Si se comerán después, lo mejor es congelar las porciones. No necesitas cocinar a diario para alimentarte bien. La organización también es una herramienta nutricional.

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