El dinero proveniente de actividades criminales puede terminar incorporándose a la economía formal una vez que es lavado, dificultando la identificación de su origen y generando riesgos para la competencia, la inversión y la transparencia, advirtió Juan Andrés Medel, investigador asociado de la Cátedra de Seguridad y Globalización del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.
El especialista en flujos financieros ilícitos señaló que resulta difícil determinar cuánto dinero de origen criminal ha ingresado a actividades formales, debido a la capacidad de las organizaciones para ocultar el origen de sus recursos.
“Este fenómeno no se limita a Perú, sino que constituye una realidad de alcance global. El dinero, una vez que se logra lavar, se integra al sistema”, sostuvo Medel durante el conversatorio “Economías ilícitas: el costo oculto para la competitividad y la inversión en América Latina”, organizado por la Comisión de Lucha contra el Comercio Ilícito (CLCI) de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI).
El investigador explicó que las organizaciones criminales también han logrado consolidar actividades ilícitas en territorios donde la presencia del Estado es limitada, situación que facilita el desarrollo de economías vinculadas al crimen organizado.
“Están utilizando espacios donde el Estado debió estar presente y no lo hizo, o lo hizo de mala forma. En términos estrictos, lo que hacen es ejercer determinado dominio y negocio o economía en aquellos sectores donde el Estado no está”, afirmó.
Medel consideró que este problema no puede analizarse únicamente desde la perspectiva policial o judicial. A su juicio, la ausencia de servicios básicos, educación, inversión y oportunidades laborales en determinadas zonas genera condiciones que pueden favorecer la expansión de las economías criminales.
“¿Qué podemos hacer cuando el único que llegó a esas zonas fue la criminalidad organizada? No podemos culpar a esa población cuando el Estado no llegó a ofrecer educación, vivienda ni inversión”, señaló.
Minería ilegal apunta a seguir creciendo
Entre las actividades ilícitas que generan mayor preocupación en la región, Medel identificó a la minería ilegal y advirtió que su expansión en Perú podría continuar impulsada, entre otros factores, por el creciente interés de organizaciones criminales y por la evolución del precio del oro.
“Estamos ante un escenario que va a escalar. Hemos estado observando que hay muchos grupos criminales que están más interesados y avanzando hacia la minería ilegal. Y esto probablemente va a estar muy ligado al precio del oro”, sostuvo.
El especialista señaló que el avance de esta actividad no es exclusivo del Perú y responde también a las condiciones existentes en zonas alejadas de las capitales, donde las capacidades institucionales son menores.
Para Medel, enfrentar estas economías requiere ir más allá del fortalecimiento de la Policía, el Ministerio Público y los sistemas de inteligencia financiera. También es necesario abordar las condiciones económicas y sociales que permiten que estas actividades se instalen y se mantengan en determinados territorios.
Corrupción y crimen organizado
El lavado de activos mantiene una estrecha relación con la criminalidad organizada debido a la necesidad de estas estructuras de introducir sus ganancias al circuito económico. Sin embargo, Medel precisó que el lavado también puede estar relacionado con otros delitos que no necesariamente involucran a organizaciones criminales.
El investigador recordó, además, estimaciones según las cuales entre el 3% y 4% del PBI de América Latina estaría vinculado con la criminalidad organizada.
En materia de corrupción, sostuvo que la relación entre funcionarios y organizaciones criminales también puede producirse de manera inversa a la que habitualmente se plantea.
“Hay investigaciones actuales que están diciendo que, a partir del estudio de distintos casos entre corrupción y criminalidad organizada, encontraron que no fue que el crimen organizado fue a buscar al funcionario público, fue que el funcionario público fue a buscar a la criminalidad organizada”, afirmó.
Un problema que afecta al desarrollo
Medel sostuvo que los flujos financieros ilícitos, el lavado de activos, la corrupción y la criminalidad organizada no deben ser considerados únicamente como problemas penales, debido a sus efectos sobre el crecimiento y las posibilidades de desarrollo de los países.
“América Latina gasta siete veces más en materia de seguridad que en innovación”, señaló, al advertir que el aumento de los recursos destinados a combatir la criminalidad no necesariamente se traduce en mayores capacidades para impulsar la inversión y el desarrollo.
En ese contexto, planteó fortalecer los mecanismos de integridad y probidad tanto en el sector público como en el privado. También advirtió que las empresas pueden ser utilizadas para operaciones vinculadas con el lavado de activos y los flujos financieros ilícitos.
El especialista consideró necesario fortalecer la coordinación entre el Estado, las empresas y la sociedad civil para prevenir que las economías criminales continúen ampliando su presencia en actividades y territorios de la economía formal.
En el conversatorio participaron representantes de los sectores textil, metalmecánico, cigarrillos y productos de consumo masivo, además de investigadores, académicos, socios y gerentes de la SNI.




