Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Mónica de 49 años, que nos escribe desde Pueblo Libre.
Doctora Magaly, mi esposo Jorge tiene 51 años y hace unos meses empezó a subir videos a sus redes. Al comienzo eran cosas sencillas, mostraba lugares donde comíamos, contaba anécdotas de sus viajes y hacía pequeños vlogs de nuestra vida. Yo incluso lo ayudaba a grabar y me daba gusto verlo entusiasmado con algo nuevo. Nunca imaginé que terminaría convirtiéndose en un problema entre nosotros.
Ahora parece otra persona. Antes no le interesaba demasiado cómo se veía ni paraba pendiente del celular, pero desde que tiene más seguidores se arregla especialmente para grabar, revisa constantemente quién comentó y se emociona cuando una mujer le escribe. Incluso ha comenzado a salir más solo para hacer contenido y me dice que necesita relacionarse con gente nueva porque quiere hacer crecer su cuenta. Cuando le pregunto por qué está tan pendiente de esas cosas, me responde que por fin está consiguiendo algo que le gusta.
Yo no quiero impedirle que siga haciendo sus videos. Sé que está ilusionado y que tener más seguidores le ha dado una motivación que antes no tenía. Pero siento que esa nueva atención también le ha cambiado la manera de comportarse conmigo. Antes buscaba pasar tiempo juntos y ahora muchas veces parece estar más interesado en conseguir contenido o responder mensajes. Doctora, ¿estoy exagerando al pensar que los seguidores le han cambiado la personalidad?
CONSEJO
Estimada Mónica, no se trata de que Jorge tenga más seguidores, sino de que el crecimiento de su cuenta no termine cambiando los acuerdos de la relación. Habla con él sin descalificar lo que hace y dile qué conductas te incomodan. También acuerden qué aspectos de su vida pueden compartir en redes y cuáles deben quedar en privado. Si te quiere, debería poder escuchar tus límites sin convertirlos en celos.




