Una persona con diabetes puede tener la glucosa controlada y aún así estar en riesgo de sufrir un infarto o daño renal. Por eso, la actualización del consenso internacional ADA/EASD 2026 sobre diabetes tipo 2 refuerza la importancia de cuidar la salud más allá del azúcar en sangre.

Hoy también se presta atención al corazón, los riñones, el hígado, el peso corporal e incluso el sueño.

Este enfoque también se refleja en la alimentación. No basta con quitar el azúcar o reducir las harinas. Hay que mejorar la calidad de las grasas, consumir suficiente fibra, cuidar la masa muscular y mantener un peso adecuado.

Desde la nutrición clínica, es importante recordar que el tratamiento debe adaptarse a las necesidades de cada persona.

La glucosa controlada no siempre significa que la diabetes esté bajo control en todos sus aspectos. También es necesario evaluar la salud del corazón, los riñones y el metabolismo.

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