Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Pablo de 32 años, que nos escribe desde San Luis.

Doctora Magaly Moro, le escribo porque necesito de su consejo. Llevo cuatro años de relación con Fabiola y, aunque nos amamos, tenemos un problema que cada vez me preocupa más: ella no quiere casarse.Hemos hablado varias veces sobre dar ese paso, pero siempre me responde que no cree en el matrimonio y que prefiere convivir.

Yo, en cambio, siempre he soñado con casarme por la Iglesia, formar un hogar y compartir ese momento con la mujer que amo. No entiendo cómo puede decirme que me ama y, al mismo tiempo, rechazar algo tan importante para mí.Lo que más me confunde, doctora, es que cuando vamos a las bodas de sus amigas, Fabiola se emociona muchísimo.

La he visto llorar, abrazar a las novias y hasta comentar lo bonita que es la ceremonia. Por eso pensé que quizá algún día cambiaría de opinión.Pero cuando le propuse matrimonio, su respuesta fue clara: “Eso no es para mí”. Me quedé frío, porque después de cuatro años juntos esperaba que estuviéramos caminando hacia el mismo lugar.Yo no quiero obligarla ni presionarla, pero tampoco quiero renunciar a mi sueño de casarme.

Tengo miedo de que pasen los años y terminemos resentidos porque uno tuvo que ceder por amor.

Doctora, ¿debo respetar que ella no quiera casarse y continuar con nuestra relación? ¿O será mejor aceptar que, aunque nos amemos, queremos cosas distintas para nuestro futuro? No quiero perder a Fabiola, pero tampoco quiero perderme a mí mismo intentando convencerla.

OJO AL CONSEJO

Querido Pablo, el amor no siempre significa querer el mismo proyecto de vida. Si para ti casarte es un sueño importante, no renuncies a él ni intentes convencer a Fabiola de algo que no desea.

Hablen con sinceridad y definan si pueden construir un futuro juntos respetando los deseos de ambos, porque quedarse esperando que el otro cambie solo traerá frustración y resentimiento.