Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Juliana, de 43 años, del distrito de Lince.

Juliana (43 años, Lince). Querida doctora Magaly Moro, le escribo porque me encuentro en una encrucijada que no me deja dormir. Hace poco me reencontré con Nicolás, un amor del pasado y, al verlo, sentí que el tiempo no había transcurrido para nosotros. La atracción física y esa conexión mágica siguen intactas, como si la llama del amor nunca se hubiera apagado.

Sin embargo, mi felicidad se ve empañada por una realidad que me aterra: él ahora es un hombre divorciado con dos hijos pequeños. Los niños tienen apenas 5 y 8 años, una edad en la que demandan muchísima atención y presencia constante de sus padres. Aunque lo amo, me da pánico pensar en la responsabilidad que implica involucrarme con una familia que ya está formada.

No me veo en el papel de madrastra lidiando con tareas escolares, llantos o, peor aún, teniendo que interactuar frecuentemente con su exesposa. Siempre imaginé mi vida de otra manera y temo que los problemas ajenos terminen por asfixiar nuestro romance. Me asusta que el peso de su pasado sea más fuerte que la ilusión de este nuevo comienzo que tanto deseo.

Por otro lado, no puedo borrar de mi mente la noche de pasión que vivimos recientemente, donde confirmamos que nuestra química es explosiva. Siento que tengo la oportunidad de retomar esa historia inconclusa que siempre me dolió dejar atrás en mi juventud. No sé si arriesgar mi tranquilidad por este amor o alejarme para de él para siempre.

CONSEJO

Querida Juliana, es natural sentir temor ante un cambio de vida tan radical, pero no permitas que los prejuicios te quiten la oportunidad de ser feliz. Si la conexión es real, aprenderás a establecer límites saludables con su entorno. No temas y aprovecha esa oportunidad de conocer y convivir con la nueva faceta de Nicolás. Suerte.