Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Marcos de 45 años, que nos escribe desde San Miguel.
Doctora Magaly Moro, le escribo porque atravieso una encrucijada íntima en mi matrimonio. Mi esposa y yo llevamos varios años juntos y nuestra convivencia siempre ha sido buena y muy estable. Sin embargo, en los últimos meses ella decidió cambiar rotundamente sus hábitos diarios. Ahora come bastante sano, entrena en el gimnasio y ha bajado considerablemente de peso.
A nivel personal la veo plena, ella se siente feliz y radiante con su nueva figura. Yo entiendo perfectamente que su meta principal era ganar salud y verse con más energía. Apoyo que busque su bienestar, pero no puedo evitar sentir un vacío en nuestra intimidad. Extraño la contextura que tenía antes, pues siempre me fascinaron sus curvas pronunciadas.
Para ser sincero, extraño sentir esa firmeza voluptuosa y “tocar carne” como lo hacía antes. No era gorda, pero sí llenita con curvas. Sentir sus piernas contorneadas y su cuerpo lleno era algo que me encendía profundamente. Hoy en día la noto extremadamente delgada y mis manos ya no encuentran esa calidez. Aunque me guardo este sentimiento por no lastimarla, la verdad es que la prefiero más llenita.
Admito que me cuesta mucho trabajo adaptarme a esta nueva apariencia física de mi mujer. Me da miedo confesarle lo que me pasa porque no quiero arruinar su felicidad ni acomplejarla. No sé cómo manejar este deseo reprimido sin que ella piense que no la quiero. ¿Cómo puedo abordar este tema con ella sin afectar su autoestima ni nuestro matrimonio?
CONSEJO
Querido Marcos, es comprensible que te cueste adaptarte a este cambio visual y táctil en tu dinámica de pareja. Sin embargo, debes valorar el esfuerzo y la felicidad que tu esposa experimenta al sentirse saludable. Evita enfocar tus comentarios en su peso y busca reencontrar la conexión íntima desde el afecto y la complicidad. La atracción también se alimenta de la admiración hacia la plenitud de quien amamos; dale tiempo a esta nueva etapa. Suerte.




