Magaly Moro

Flor (30 años, Santa Anita). Señora Magaly, estoy harta de ser el hazmerreír de mis amigas y familiares. He decidido terminar oficialmente mi relación con Eduardo, mi enamorado desde hace cinco años. No voy a permitir que se burle de mí otra vez, doctora. Estoy harta de perdonar sus infidelidades.

Lamentablemente, yo he sido de esas mujeres que le creen todo a su hombre ciegamente. Estaba tan enamorada de Eduardo que dejaba pasar ciertas actitudes machistas de su parte. Tanto así que perdí a muchos amigos durante nuestra relación, pues lo defendía con uñas y dientes cada vez que alguien hablaba mal de él. Ahora me arrepiento de haberlo hecho.

Doctora Moro, Eduardo mentía tan bien que yo siempre le daba la razón en todo. Por ejemplo, la primera vez que me fue infiel me dijo que no era su culpa. “Mi secretaria me sedujo porque quería que le suba el sueldo, amor. Ella se me regaló, yo no quería hacer nada”, me decía. Yo, como la idiota que era, le creí cada una de sus palabras. Y así continuó engañándome por los siguientes años, prometiendo siempre que iba a cambiar. Nunca lo hizo.

Pero ya he recapacitado, doctora. Por fin he decidido alejarme de su lado; sin embargo, no sé qué hacer sin él a mi lado. Me siento vacía, triste, como una completa inútil.

¿Cómo puedo superarlo, señora Magaly? A veces siento que no soy nada sin Eduardo y me pregunto si debería darle otra oportunidad, pero luego recuerdo todo lo que me hizo. Aconséjeme, por favor.

Ojo al consejo

Querida Flor, primero que nada te felicito por haber tomado la decisión de terminar esa relación tan tóxica. Nunca es tarde para corregir los errores.

Por otro lado, veo que posees cierta dependencia emocional hacia tu expareja. Mejor busca la ayuda de un psicólogo para trabajar en tu autoestima. Por ningún motivo pienses en regresar con Eduardo. No te merece. Ánimo.