Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Lucía, de 19 años, que nos escribe desde San Miguel.
Doctora Magaly Moro, le escribo con el corazón en la mano porque me encuentro en una encrucijada. Me he enamorado de mi mejor amigo, el hombre con el que he compartido mis mayores secretos y alegrías desde la infancia. Su sonrisa me ilumina el día, pero me invade una tristeza profunda porque nuestro tierno vínculo podría cambiar para siempre.
El gran dilema es que Mateo me confesó hace poco que ha decidido ingresar al seminario para convertirse en sacerdote. Sé que su fe es enorme y que lleva tiempo buscando su verdadero propósito. Verlo tan entusiasmado con su vocación me llena de orgullo, pero al mismo tiempo destruye en mil pedazos mis ilusiones.
No sé si armarme de valor y confesarle este inmenso amor que siento o simplemente sepultar mis sentimientos para siempre. Tengo un miedo terrible de que mis palabras se conviertan en una tentación o un obstáculo egoísta en su camino espiritual. Lo amo con toda mi alma, pero bajo ninguna circunstancia me perdonaría interferir en su llamado divino.
Prefiero sufrir en silencio a ser la responsable de que flaquee en la hermosa entrega que ha decidido hacer por su propia fe. Me duele pensar en un futuro donde solo sea una observadora lejana de su vida consagrada, perdiendo la complicidad que hoy nos une. Por favor, doctora, oriénteme en este laberinto de emociones porque no quiero perder su valiosa amistad ni arruinar su destino.
CONSEJO
Querida Lucía, si sientes que tu confesión solo busca desahogarte y podría perturbar la paz de Mateo, quizás lo más sano sea iniciar tu propio duelo en silencio para preservar su amistad. Sin embargo, si consideras que la honestidad es vital para que tú puedas cerrar este ciclo, conversa con él. Luego, tómate tu tiempo y espera a alguien que esté disponible solo para ti.




