Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Julieta a de 29 años, que nos escribe desde Los Olivos.
Doctora Magaly Moro, le escribo con el corazón acelerado porque siento que he perdido la compostura que siempre intento mantener en la oficina y necesito su consejo para saber cómo actuar sin perder la compostura. Desde hace unos días, un nuevo compañero de trabajo se ha robado toda mi atención y no sé cómo manejar este torbellino de emociones que me hace sentir.
Lo que más me cautiva de Félix, mi nuevo colega, es la barba tan cuidada que lleva, la cual le otorga una mirada profunda y un aire sumamente atractivo que me tiene cautivad desde la primera vez que lo vi. Cada vez que cruzo palabra con él de forma casual o revisamos pendientes de la empresa, siento mariposas en el estómago y apenas puedo concentrarme en las cifras.
Me aterra la idea de cruzar la línea y parecer una mujer desesperada o demasiado lanzada ante sus ojos, pues valoro mucho mi profesionalismo y mi orgullo. Sin embargo, la atracción que ejerce sobre mí es inmensa y me consume la duda de no saber qué pasos dar para capturar su interés de forma sutil.
Deseo con todas mis fuerzas que se fije en mí, que note las indirectas amables y que finalmente se anime a invitarme a salir a solas para conocernos más allá de las paredes de la oficina. Doctora, ¿qué estrategia puedo seguir para acercarme a él sin perder la dignidad ni morir en el intento?
CONSEJO
Querida Julieta, la atracción que sientes es completamente natural y no tiene nada de malo dar el primer paso con sutileza. No necesitas verte desesperada; a veces, una simple sonrisa, una conversación casual o compartir un almuerzo bastan para romper el hielo y abrirle la puerta a que él te invite a salir. Confía en tu encanto y pierde el miedo a mostrar tu interés. Suerte.




