Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Daniela, de 41 años, que nos escribe desde Pueblo Libre.
Señora Moro, llevo varios años con mi Martín y, aunque siempre ha sido atento conmigo, últimamente hay algo que me está haciendo cambiar la imagen que tengo de él. Me incomoda muchísimo la manera en que trata a otras personas en situaciones cotidianas. Puede ser con un mozo, una cajera, un vigilante o incluso con familiares. Tiene respuestas secas, impacientes y a veces hasta despectivas.
Durante mucho tiempo intenté justificarlo pensando que era estrés o cansancio. Él suele decir que simplemente “habla directo” y que la gente ahora se ofende por cualquier cosa. Sin embargo, ya no logro verlo como algo menor. Cada vez que salimos siento tensión porque no sé en qué momento reaccionará mal por algo insignificante. Basta con que un pedido se retrase o alguien se equivoque para que cambie completamente su actitud.
Yo termino pasando vergüenza mientras él continúa actuando como si nada hubiera ocurrido. Hace unas semanas discutimos fuerte después de una salida con amigos. Trató mal a un mesero por una confusión con la cuenta y el ambiente se volvió incómodo para todos. Me afectó tanto que terminé disculpándome yo con el trabajador cuando mi pareja se alejó de la mesa. Desde ese día no dejo de preguntarme si realmente puedo admirar a alguien que se comporta así con otras personas. ¿Qué me aconseja?
CONSEJO
Querida Daniela, es válido que te afecte la manera en que tu pareja se relaciona con otros. La empatía y el respeto también forman parte de la admiración dentro de una relación. Observa si existe disposición real a escuchar y reflexionar. Cuando ciertas conductas generan incomodidad constante, no se deben minimizar ni normalizar con el tiempo.




