Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Carolina de 32 años, que nos escribe desde San Juan de Lurigancho.
Doctora Magaly, hace unos meses descubrí que mi esposo, Diego, me había sido infiel. Encontré unos mensajes que no dejaban dudas y, cuando le pregunté, terminó confesándome que había tenido una relación con otra mujer. Fue un golpe muy duro para mí, porque llevábamos seis años juntos y tenemos una hija. Durante varios días pensé que lo mejor era terminar, pero después de hablar mucho decidí darle una oportunidad.
El problema ahora son las personas que me rodean. Algunas amigas me dicen que no tengo amor propio y que cualquier mujer que se respete habría terminado la relación. Incluso una de mis hermanas me dijo que estoy enseñándole a mi hija a aceptar que un hombre puede engañarla y luego ser perdonado. Cada vez que salimos y alguien conoce lo que pasó, siento que me miran como si hubiera cometido un grave error.
Yo sé que nadie está obligado a entender mi decisión, pero también me pregunto si estoy haciendo algo equivocado. No quiero quedarme con Diego por miedo a empezar de nuevo ni por nuestra hija. Me quedé porque todavía lo quiero y porque, después de todo lo ocurrido, creo que puede existir una oportunidad para reconstruir nuestra relación.
¿Estoy equivocada por haber decidido perdonarlo? ¿Hasta qué punto debo escuchar las opiniones de los demás? Me preocupa que tanta crítica termine haciéndome dudar de una decisión que tomé pensando en mi familia y en lo que todavía siento por él.
CONSEJO
Querida Carolina, nadie puede decidir por ti si debes continuar o terminar tu matrimonio. Perdonar una infidelidad tampoco significa justificarla ni estar obligada a confiar nuevamente de inmediato. Lo importante es que tu decisión no nazca del miedo, la presión o la necesidad de mantener las apariencias. Si ambos desean continuar, pueden buscar ayuda profesional.




