Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Raquel, de 26 años, que nos escribe desde La Molina.

Doctora Magaly Moro, le escribo porque siento que mi mundo se derrumbó en cuestión de minutos.

Hace tres meses, mi pareja, Saúl, me pidió un tiempo. Me dijo que estaba confundido, que necesitaba arreglar algunos problemas personales y ordenar su vida. Entre lágrimas, me aseguró que me amaba y que esto no significaba el fin de nuestra relación.

Aunque me dolió, acepté porque creí en sus palabras. Pensé que darle espacio era una muestra de amor y confianza. Durante ese tiempo, respeté su decisión, evité presionarlo y seguí aferrada a la esperanza de que volveríamos más fuertes.

Sin embargo, hace unos días recibí un mensaje que jamás imaginé. Era una joven que me contó que estaba embarazada de Saúl. Yo pensé que solo se trataba de una broma de mal gusto, pero ella me mostró conversaciones y pruebas que confirmaban todo.

Sentí que me lanzaban un balde de agua helada. Enfrenté de inmediato a mi pareja y, lejos de disculparse, me respondió con total tranquilidad que eso había sucedido mientras estábamos separados. Según él, no me había sido infiel porque técnicamente ya no éramos pareja.

Desde entonces no dejo de preguntarme si realmente necesitaba tiempo para resolver sus problemas o si simplemente quería estar con otra persona sin sentirse culpable. No sé qué hacer. ¿Se puede perdonar algo así? ¿Podré ser feliz con él, sabiendo que tendrá un hijo con otra mujer?

OJO AL CONSEJO

Querida Raquel, pedir un tiempo no justifica ocultarte una verdad tan importante ni minimizar el dolor que hoy sientes. Más allá de si hubo o no una infidelidad, lo que se quebró fue la confianza y la honestidad en la relación. Antes de pensar en perdonarlo, pregúntate si podrías construir un futuro en paz con esta nueva realidad. Tómate el tiempo que necesites.