Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Jerónimo de 40 años, que nos escribe desde Chorrillos.

Doctora Magaly Moro, tengo atravesado un dolor enorme en el corazón. Ruth, mi compañera de toda la vida, me engaña con el panadero de la esquina.

Lo descubrí hace unos días. Empecé a sospechar porque todos los días, cuando salía a comprar el pan, se demoraba demasiado. Pensé que simplemente se encontraba con alguna vecina o se quedaba conversando, pero algo dentro de mí me decía que había algo más.

Así que un día decidí seguirla. Y, doctora, lo que vi me dejó frío. Ruth estaba sentada en una de las mesas de la panadería y el señor que vende los panes se acercó, le tomó la mano y le dio un beso.

No pude contenerme. Me acerqué a ellos y le reclamé delante de todos. Ruth salió corriendo hacia mí, llorando, y me dijo que todo había sido un error, que no significaba nada y que por favor la escuchara.

Pero yo le dije que, si realmente quería que algún día pudiera perdonarla, tenía que decirme toda la verdad. Y ahí fue cuando me confesó lo que más me dolió: tenía una relación con ese hombre desde hacía tres meses.

Según ella, todo comenzó poco a poco, entre karamandukas, panes dulces y alguna que otra yapa que él le regalaba. Primero eran conversaciones, luego mensajes y finalmente comenzaron a verse a escondidas.

Doctora, no sé qué hacer. Me siento traicionado, humillado y hasta siento que todos en el barrio deben saber lo que pasó. Lo peor es que tenemos dos pequeños hijos, uno de 9 años y otro de 4. Ruth me pide otra oportunidad y dice que está arrepentida, que no quiere perder a su familia y que jamás volverá a hacerlo.

Doctora Magaly, ¿debo perdonarla o terminar nuestra relación? ¿Qué hago por mis hijos?

OJO AL CONSEJO

Querido Jerónimo, una infidelidad rompe la confianza, pero una decisión tan importante no debe tomarse solamente desde la rabia.

Si Ruth realmente está arrepentida, tendrá que demostrarlo con hechos y asumir las consecuencias de lo ocurrido.

Hablen con honestidad y, si ambos desean reconstruir su familia, busquen ayuda profesional para trabajar la confianza.

Y recuerde: sus hijos necesitan padres responsables y tranquilos, no necesariamente padres juntos a cualquier precio.