Caso del corazón
Caso del corazón

Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Humberto de 48 años, que nos escribe desde Comas.

Doctora Magaly Moro, le escribo porque necesito de su consejo urgente ante una situación que me atormenta en mi matrimonio. Llevo 20 años de casado con Camila, y siempre hemos sido una pareja apasionada, con sus altas y bajas, pero en general debo decir que nos llevamos bien y nos amamos mucho.

Sin embargo, mi esposa ha decidido repentinamente que comencemos a dormir en camas separadas, y yo me resisto rotundamente a aceptar esa medida.

Ella argumenta que padece de muchos sofocos durante las noches y que su sueño es demasiado ligero debido a los síntomas por la menopausia que viene atravesando, por lo que prefiere descansar sola, para recuperar fuerzas. Sin embargo, yo creo firmemente que los esposos debemos dormir juntos siempre, sin importar las incomodidades físicas que se crucen en el camino.

Llevamos veinte años de casados construyendo un hogar con esfuerzo, y no quiero pelear, pero tampoco deseo que nos distanciemos de esta manera. Siento un miedo profundo de que, al perder el contacto nocturno y la cercanía diaria, nuestra relación cambie para siempre y se apague la intimidad.

Doctora, dígame qué puedo hacer para convencerla de que sigamos compartiendo el mismo lecho sin que ella se sienta incómoda o desatendida en su salud. Temo que este abismo que se abre en nuestra habitación termine por enfriar el amor que tantos años nos ha costado mantener vivo.

CONSEJO

Querido Humberto, es comprensible tu temor a perder la cercanía con Camila, pero los problemas de salud y descanso de tu esposa no son un rechazo hacia ti ni significa que te quiera menos. Conversa con ella desde la empatía, buscando alternativas que cuiden su bienestar físico sin descuidar el afecto y la conexión que ambos necesitan cultivar cada día.