Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Alejandra, de 39 años, que nos escribe desde Salamanca.

Alejandra (39 años, Salamanca). Doctora Magaly Moro, estoy agotada de los celos de mi esposo. Nunca imaginé que tendría que discutir por algo tan absurdo como ver fútbol. Desde que comenzó el Mundial, cada partido se ha convertido en una fuente de conflictos en casa.

Reconozco que me gusta comentar los partidos y que, en más de una ocasión, he dicho que algunos jugadores son atractivos. He mencionado que Mbappé me parece cada vez más guapo, que Rodrigo De Paul tiene pinta de modelo o que Cristiano Ronaldo está en su ‘prime’. Pero son comentarios inocentes, los mismos que muchas personas hacen cuando ven artistas, actores o deportistas famosos.

El problema es que mi esposo se lo toma como una ofensa personal. Se molesta, me responde con sarcasmo y luego pasa horas distante. Dice que le falto el respeto y que no me gustaría que él alabara a otras mujeres delante de mí. He intentado explicarle que se trata de personas inalcanzables, con las que jamás tendré ningún tipo de relación, pero no entiende.

La situación llegó a un extremo que me dejó muy preocupada. Hace unos días veía el partido Alemania vs. Curazao cuando mi esposo llegó a casa. Como antes había elogiado a un futbolista, se molestó tanto que apagó el televisor. Me dio muchísima rabia porque me perdí un partido que estuvo muy bueno.

Yo amo a mi esposo y no quiero que una situación tan ridícula termine dañando nuestra relación. Necesito su consejo.

CONSEJO

Estimada Alejandra, el problema no parece ser el fútbol ni los comentarios sobre los jugadores, sino la interpretación que hace tu esposo de ellos. Pregúntale qué siente exactamente cuando haces esos comentarios y escucha su respuesta, pero sin normalizar comportamientos que limiten tu libertad. Una relación requiere tolerancia y respeto. Suerte.

TAGS RELACIONADOS