Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Pedro, de 31 años, de Los Olivos.
Doctora Magaly Moro, le escribo porque necesito su consejo. No quiero perder a mi novia, con quien llevo tres años de relación. Conocí a Mariángel cuando llegó de Venezuela buscando un futuro mejor en Lima. Desde el primer día supe que era la mujer de mi vida; su belleza, alegría y fuerza me cautivaron. Hemos construido un hogar hermoso, lleno de sueños compartidos y mucha complicidad en nuestras noches de pasión.
Sin embargo, la captura de Nicolás Maduro ha cambiado todo nuestro panorama. Ella celebra que finalmente su país pueda recuperar la libertad. Aunque comparto su inmensa alegría, me aterra su deseo de regresar a su patria. Siento que la situación política que nos unió, ahora es la que amenaza con separarnos.
Ella me dice que quiere volver a su tierra, que extraña su clima, sus calles y a su gente. Yo la amo, pero no me veo dejando mi trabajo y mi familia para mudarme con ella. Tampoco creo en los amores de lejos. Para mí, una relación a distancia es el principio del fin. Quiero que sea feliz y que visite a los suyos, pero me duele que piense quedarse allá.
Me siento egoísta por querer retenerla, pero mi miedo es que este nuevo capítulo para su país sea el cierre definitivo de nuestra historia de amor. Temo perderla para siempre. ¿Qué hago?
CONSEJO
Querido Pedro, es comprensible lo que sientes. Explícale a tu querida Mariángel tus temores y acuerden un viaje de visita, juntos, antes de tomar una decisión definitiva. Además, la situación en Venezuela no cambiará de un día para otro. Recuerda que el amor verdadero se basa en la honestidad y el apoyo mutuo. ¡Suerte!




